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24 abr 2013

Un blues


El baile del blues es tan sólo una pieza nena, como una araña que camina sobre la mente genérica, y el pelo de sólo una pieza entre zapatos engominados y vino, se nos va toda la vida en escalas mientras la batería sigue su ritmo entre marchitas rosas, las cosas bajan para corroborar la emoción, y el barman asiente entre notas y notas cuando mis sensaciones de pista se acrecientan, las dudas y la guitarra me parecieran decir, te lo estás perdiendo chiquillo

Y tu hermano, ¿qué es del hermano?, ¿habrá muerto o sólo se fue a fiestear?, mañana en la tumba lo encontrarás sin conocimiento alguno, y las exequias sólo serán un canto más, una pieza que se ajusta al compas de tus propias pisadas en la oscuridad, se te está yendo chiquillo entre los bostezos en tu silla alquilada, y mañana aquella negra roja araña sobre tu cabeza cantará hasta dormir, y las ratas tocarán violines entre interludios de los bajos en las bandas de apoyo, hurgando en mí las solitarias apariciones de un cantante furtivo con la multitud, algún desquiciado que como cualquiera toca su música y la siente de por sí

Es una gota de café en las mesas mal cuidadas, hoces que con destreza cortan tripas al caer del tejado, y gatos que maúllan a la luz de la luna, inyectados en ojos de sangre, y nosotros cantando afuera, ya que nos han echado de nuestra propia suerte, esperando nada más que algún significado vago y pasajero para cualquier pregunta, tormentas de juicios en la confusión de las luces que aparcan en los estacionamientos, respiros flameantes que infligen nuestros sentimientos, las guitarras en el mar se van durmiendo, y la banda de apoyo se sumerge tocando hasta el final de nuestras voces, entre la confusión de una llamarada de escopetas que disparan al aire con voz de pronto blues nostálgico

-Joaquín Madariaga

23 abr 2013

Ante la ley

Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.

-Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora.

La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:

-Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.

El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.

Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:

-Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.

Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.

-¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.

-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?

El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:

-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.

FIN

-Franz Kafka

21 abr 2013

Vuelvo en mí


Estoy tan adentro de mí que estoy afuera, que de ninguna manera estoy, y si soy a la medida de las cosas que siento, estoy en ciertos lugares, en ciertas instancias, y no cuando nunca pude acercarme a mí, pero los sabores que ahora respiro, llenan los vacíos de mis ojos y que de ninguna manera no podrían no estar, más que contemplando una foto en la palma de mis manos, resguardando una caricia con la yema de mis dedos, y pinchadas de fulgor incandescente, porque no podría estar haciendo alguna otra cosa, en este exacto momento, porque no quiero nada más que este momento, que de ninguna manera no podría ser otro, otro yo, más que la medida de de mí mismo siendo lo que soy para la primavera de nombre, de nombre conocido, y cuerpo conocido, que de mí mismo soy yo para aquella, tomando licores de viento suave, y embriagándome de muecas no tristes al anochecer

Tomo, tomo sintiendo el peso del suelo para caer durmiendo fuera de casa, sintiendo, sintiendo, como yo, tú, nada más que un mero intercambio de palabras, transforman cinceladas de grisáceo atardecer, mañana, ayer, hoy, escribiendo en diamante frases de primavera, porque yo, tú, entre pisadas con un rumbo sobre el eje de lo que no nos desconcierta, y que por el contrario nos atrae

Entre las tantas que nos han sucedido sostenemos un horizonte, porque podemos sonreír para no caernos, y yo contigo, sueño, y yo contigo, sueño cálido y realidad eres tú, hoy, siempre presente y al mismo tiempo siempre futuro, entre líneas, capas, que tu risa y la mía con nuestras manos, juntamos y no decaemos, aunque por las mañanas a veces el sol se haya quedado dormido, y la luna se despierte entre marañas de noticias funestas, yo y tú, como planos incorpóreos que trazan sus espíritus juntos, para transformarse en almas fundiéndose, que mientras como un niño me resguardas en tu regazo, y como mujer desnudas mis ojos, mientras que yo, como tuyo beso tu ser, y amada mía, fulgores de paz corren por nuestros

-Joaquín Madariaga

20 abr 2013

Leonora


¡El vaso se hizo trizas! Desapareció su esencia
¡Se fue; se fue! ¡Se fue; se fue!
Doblad, doblad campanas, con ecos plañideros,
Que un alma inmaculada de Estigia en los linderos
Flotar se ve.

Y tú, Guy de Vere, ¿qué hiciste de tus lágrimas ?
¡Ah, déjalas correr!
Mira, el angosto féretro encierra a tu Leonora;
Oye los cantos fúnebres que entona el fraile; ahora

Ven a su lado, ven.
Antífonas salmodien a la que un noble cetro
Fue digna de regir;
Un ronco De Profundis a la que yace inerte,
Que con morir
Indignos, los que amábais en ella solamente
Las formas de mujer,
Pues su altivez nativa os imponía tanto,
Dejasteis que muriera, cuando el fatal quebranto
Posó sobre su sien.

¿Quién abre los rituales? ¿Quién va a cantar el Réquiem?
Quiero saberlo, ¿quien?
¿Vosotros miserables de lengua ponzoñosa
Y ojos de basilisco? ¡Mataron a la hermosa,
Que tan hermosa fue!

¿Peccavimus cantasteis? Cantasteis en mala hora
El Sabbath entonad;
Que su solemne acento suba al excelso trono
Como un sollozo amargo que no suscite encono
En la que duerme en paz.

Ella, la hermosa, la gentil Leonora,
Emprendió el vuelo en su primer aurora;
Ella, tu novia, en soledad profunda
¡Huérfano te dejó!

Ella, la gracia misma ora reposa
En rígida quietud; en sus cabellos
Hay vida aún; mas en sus ojos bellos
¡No hay vida, no, no, no!

¡Atrás! Mi corazón late de prisa
Y en alegre compás. ¡Atrás! No quiero
cantar el De Profundis majadero,
Porque es inútil ya.

Tenderé el vuelo y al celeste espacio
me lanzaré en su noble compañía.
¡Voy contigo, alma mía, sí, alma mía¡
Y un peán te cantaré!

¡Silencio las campanas! Sus ecos plañideros
Acaso lo hagan mal.
No turben con sus voces la beatitud de un alma
Que vaga sobre el mundo con misteriosa calma
y en plena libertad.

Respeto para el alma que los terrenos lazos
Triunfante desató;
Que ahora luminosa flotando en el abismo
Ve amigos y contrarios; que del infierno mismo
al cielo se lanzó.

Si el vaso se hizo trizas, su eterna esencia libre
¡Se va, se va!
¡callad, callad campanas de acentos plañideros,
que su alma inmaculada del cielo en los linderos
Tocando está!

-Edgar Allan Poe

18 abr 2013

El mal


Mientras que los gargajos rojos de la metralla
silban surcando el cielo azul, día tras día,
y que, escarlata o verdes, cerca del rey que ríe
se hunden batallones que el fuego incendia en masa;

mientras que una locura desenfrenada aplasta
y convierte en mantillo humeante a mil hombres;
¡pobres muertos! sumidos en estío, en la yerba,
en tu gozo, Natura, que santa los creaste,

existe un Dios que ríe en los adamascados
del altar, al incienso, a los cálices de oro,
que acunado en Hosannas dulcemente se duerme.

Pero se sobresalta, cuando madres uncidas
a la angustia y que lloran bajo sus cofias negras
le ofrecen un ochavo envuelto en su pañuelo.


-Arthur Rimbaud

15 abr 2013

Ojalá fuera tan fácil



Tirado en la cama
Mientras pienso en las mujeres
Me creo herido
Como si alguien en algún lado del mundo
Estuviera apuñalando piedras

Mis recuerdos me aprietan el pecho
Y la ventana me incita a cometer suicidio
En el fondo tengo miedo
Pero los recuerdos
Y mis fracasos de agolpan en mi cabeza
Atiborrando todo con su amargura

Son las seis de la mañana
Hay marcha
No he dormido
Están dando las noticias
Y los presentadores parecen
No conocer el cansancio

Desde el almuerzo que no como
Pero no tengo hambre
En mi cuaderno esta el héroe
Contando mis poemas en algún café
O fumando en la terraza

Entonces un estruendo
Sacude mis entrañas
Veo a un montón de no-suicidas
Asomándose en sus terrazas
Y mi álter ego
Fuma y piensa:
“Qué bueno que no fui yo
Esta vez” 

-Pablo José Luis

14 abr 2013

Hemingway, borracho antes del mediodía



ella conoció a Hemingway en Cuba
y ella tomó esta foto de él un día
que estaba borracho antes del mediodía—
él estaba tirado en el piso
la cara hinchada con la bebida
la tripa colgando de su marrueco
apenas mirando
macho
después todos.

él oyó el click de la cámara,
levantó un poco su cabeza del
suelo y
dijo, "Hermana, jamás publique esa
foto."

Yo tengo la foto ahora enmarcada
en la pared sur
frente a la puerta.

la dama me la regaló


ahora su libro acaba de ser
editado por Rusconi (Italia) y se
llama
HEMINGWAY.

hay fotos:
Hemingway con la dama y un
perro.

el cuarto de trabajo de
Hemingway.

Hemingway alimentando un
gato.

La cama de Hemingway.

Mary Hemingway con
la dama.

Hemingway y Mary, Venezia, 31
ottobre 1948.

Hemingway y
la dama.

Hemingway y
Ettore Sottsass jr.
Hemingway, Venezia, marzo
1954.

pero
ninguna foto
de Hemingway
borracho antes del
mediodía.

de un hombre que era muy bueno
con la palabra

la dama la había guardado.

-Charles Bukowski 

13 abr 2013

Hoces


En las entradas para terminar sin pretender, en las salidas con nada más que el orgullo, y manejar la tormenta de juicios sin retorno, discernir que es lo que hay entre la tierra y el cielo sin quedarse entre medio, y seguir llameando tus propios respiros sin infligirse una confusión, manejar las hoces con destreza y cortar las tripas que van colgando, de las maldiciones que nos van atormentando y cortar, cortar y devorar, trozos de carne y órganos esperando nada más que algún significado vago y pasajero para una pregunta, infligir bronce en los brazos para relumbrar el hacer

Sembrar semillas para ver crecer preguntas, amueblar el terreno baldío de las paredes, y crear calles incluso sin respuestas, inyectarse el vuelo de las hojas y planear el descenso sutil al pasto, posar mi cabeza ahora que existo y dormir un rato, mientras el sol me abrigue, o una sombra y un té que me acompañe, veo los barcos a la mar, y duermo


-Joaquín Madariaga 

10 abr 2013

A un viejo poeta del Perú


Porque nos encontramos en el atardecer
Bajo la sombra del reloj de la estación
Mientras mi sombra estaba muriendo en Lima
Y tu fantasma estaba muriendo en Lima
Vieja cara necesitando afeitarse
Y mi barba joven saltando
Magnífica como el pelo muerto
En las arenas del Chancay
Porque yo pensé erróneamente que estabas melancólico
Saludando tus 60 años de alto
que huelen a muerte
de arañas en el pavimento
Y saludaste a mis ojos
con tu voz aflautada
Erróneamente pensando que yo era genial
para un joven
(mi rock and roll es el movimiento de un ángel
volando en la ciudad moderna)
(tu agitación Oscura es el movimiento
de un serafín que ha perdido las alas)
Beso tu mejilla gorda (una vez mañana
Bajo el estupendo reloj del Desaguadero)
Antes que yo vaya a mi muerte en un accidente de avión
en Norte América (mucho tiempo atrás)
Y tú vayas a tu ataque al Corazón en una indiferente
calle de Sud América)
Ambos rodeados por comunistas chillando
con flores en el culo
tú mucho antes que yo
o sólo en una larga noche en un cuarto
del viejo hotel del mundo
observando una puerta negra
rodeada de pajaritas de papel.

-Allen Ginsberg 

6 abr 2013

Tarde en el hospital


Sobre el campo el agua mustia
cae fina, grácil, leve;
con el agua cae angustia:
llueve

Y pues solo en amplia pieza,
yazgo en cama, yazgo enfermo,
para espantar la tristeza,
duermo.

Pero el agua ha lloriqueado
junto a mí, cansada, leve;
despierto sobresaltado:
llueve

Entonces, muerto de angustia
ante el panorama inmenso,
mientras cae el agua mustia,
pienso.

-Carlos Pezoa Veliz 

3 abr 2013

Sociedad del consumo

Caminamos de la mano por el supermercado
entre las filas de cereales y detergentes

Avanzamos de estante en estante
hasta llegar a los tarros de conserva

Examinamos el nuevo producto
anunciado por la televisión

Y de pronto nos miramos a los ojos
y nos sumimos uno en el otro

y nos consumimos


-Óscar Hahn 

30 mar 2013

En la secreta casa de la noche


Cuando ella y yo nos ocultamos
en la secreta casa de la noche
a la hora en que los pescadores furtivos
reparan sus redes tras los matorrales,
aunque todas las estrellas cayeran
yo no tendría ningún deseo que pedirles.

Y no importa que el viento olvide mi nombre
y pase dando gritos burlones
como un campesino ebrio que vuelve de la feria,
porque ella y yo estamos ocultos
en la secreta casa de la noche.

Ella pasea por mi cuarto
como la sombra desnuda
de los manzanos en el muro,
y su cuerpo se enciende como un árbol de pascua
para una fiesta de ángeles perdidos.

El temporal del último tren
pasa remeciendo las casas de madera.
Las madres cierran todas las puertas
y los pescadores furtivos van a repletar sus redes
mientras ella y yo nos ocultamos
en la casa secreta de la noche


-Jorge Teillier

26 mar 2013

Animita de éxito

Me he convertido en una animita de éxito
entre los camioneros y sus familias
Una casita de la muerte iluminada a vela, piadosamente; a diario con flores frescas a sus pies
Me he convertido en un actor que va a morir, pero de verdad, en el último acto
en un afamado equilibrista sin red que baila noche a noche sobre la cuerda floja
El teléfono suena constantemente en mi camarín.
No me pueden llamar para derogar mi aparición en escena
lo hacen sólo para pedirles que les reserve entradas aunque sea para el tercer acto
Tinguirinea gente cercana a mi corazón ahora vacío pero no indiferente y gente que estuvo a miles de kilómetros de él
estos últimos para reconciliarse con Jesús, su paralítico, a pito de mí
para obtener la absolución en el último momento
Par délicatesse voy a perder con lo que me queda de vida
la alegría de morir, recibiendo a esos jetones

La muerte es un éxito de público
Basta con doce personas
No quiero a nadie más en la platea.


-Enrique Lihn

24 mar 2013

Lo haces mientras matas moscas

Bach, dije, tuvo 20 hijos.
apostaba a los caballos durante el día.
jodía durante la noche
y bebía en las mañanas.
en el medio escribía música.

al menos es lo que le dije
cuando ella me preguntó,
cuándo es que
escribís?


-Charles Bukowski

21 mar 2013

Tardes indignadas



Vi a los mil patos
Moviéndose por el agua
Las botellas abundaban en mí ser
Y la conciencia del bien y el mal
Se desvaneció como suicidios
El momento me pareció
Desagradable
Los momentos odiados
Volvieron a mí
Me recordaron mis faltas
El fracaso por la verdad se asomaba
Detrás de mi hombro
Yo  reía
Entonces lo patos volaron
Los infieles volaron
Y yo caminé por la hierba
Viendo la gente reír
Escuchando la gente hablar
Y me reí
Mientras caía en la muerte
De mis antiguos
Y mis antiguos pesares
Se revelaron
En la franja podrida del amanecer
Entonces me levanté 
y me fui como dos lunas
Dos soles
En el atardecer
Los oigo reír…
Los oigo olvidar…

-Pablo José Luis

20 mar 2013

Mi niña es alta con grandes ojos serios

Mi niña es alta con grandes ojos serios
tal como se para, con sus largas manos duras manteniendo
el silencio en su vestido, bueno para dormir
es su largo cuerpo duro lleno de sorpresa
como un blanco cable electrizante, cuando ella sonríe
una dura sonrisa larga que a veces hace
alegría limpia a través mi dolorosa cosquilla,
y el ruido débil de sus ojos fácilmente lijan
mi impaciencia hasta el borde—mi niña es alta
y tiesa, con piernas delgadas como una viña
que ha vivido por completo en la pared del jardín,
y que va a morir. Cuando siniestramente vamos a la cama
con estas piernas y ella empieza a levantarse y enroscarse
Sobre mí, y para besar mi cara y cabeza.

-e.e. cummings 

16 mar 2013

Poema 9

Ebrio de trementina y largos besos,
estival, el velero de las rosas dirijo,
torcido hacia la muerte del delgado día,
cimentado en el solido frenesí marino.
Pálido y amarrado a mi agua devorante
cruzo en el agrio olor del clima descubierto.
aún vestido de gris y sonidos amargos,
y una cimera triste de abandonada espuma.
Voy, duro de pasiones, montado en mi ola única,
lunar, solar, ardiente y frío, repentino,
dormido en la garganta de las afortunadas
islas blancas y dulces como caderas frescas.
Tiembla en la noche húmeda mi vestido de besos
locamente cargado de eléctricas gestiones,
de modo heroico dividido en sueños
y embriagadoras rosas practicándose en mí.
Aguas arriba, en medio de las olas externas,
tu paralelo cuerpo se sujeta en mis brazos
como un pez infinitamente pegado a mi alma
rápido y lento en la energía subceleste.


-Pablo Neruda

12 mar 2013

Flor y cronopio


Un cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos. Primero la va a arrancar, pero piensa que es una crueldad inútil y se pone de rodillas a su lado y juega alegremente con la flor, a saber: le acaricia los pétalos, la sopla para que baile, zumba como una abeja, huele su perfume, y finalmente se acuesta debajo de la flor y se duerme envuelto en una gran paz.


La flor piensa: «Es como una flor».


-Julio Cortázar 

7 mar 2013

A un poeta sajón

Tú cuya carne, hoy dispersión y polvo,
pesó como la nuestra sobre la tierra,
tú cuyos ojos vieron el sol, esa famosa estrella,
tú que viviste no en el rígido ayer
sino en el incesante presente,
en el último punto y ápice vertiginoso del tiempo,
tú que en tu monasterio fuiste llamado
por la antigua voz de la épica,
tú que tejiste las palabras,
tú que cantaste la victoria de Brunanburh
y no la atribuiste al Señor
sino a la espada de tu rey,
tú que con júbilo feroz cantaste,
la humillación del viking,
el festín del cuervo y del águila,
tú que en la oda militar congregaste
las rituales metáforas de la estirpe,
tú que un tiempo sin historia
viste en el ahora el ayer
y en el sudor y sangre de Brunanburh
un cristal de antiguas auroras,
tú que tanto querías a tu Inglaterra
y no la nombraste,
hoy no eres otra cosa que unas palabras
que los germanistas anotan.
Hoy no eres otra cosa que mi voz
cuando revive tus palabras de hierro.

Pido a mis dioses o a la suma del tiempo
que mis días merezcan el olvido,
que mi nombre sea Nadie como el de Ulises,
pero que algún verso perdure
en la noche propicia a la memoria
o en las mañanas de los hombres


-Jorge Luis Borges

3 mar 2013

Sermón de los hombrecitos magenta


No te olvides del lector, Po
Po
Poe
ta: el lector de poesía
es el más exigente inteligentísimo
culto preparadísimo!

La poesía no es para cualquiera y no
cualquiera escribe al óleo con el pincel
de Francis Bacon. Reconoce el límite de tus
posibilidades. Limítate a la acuarela,
en tus comienzos. Abocetea, con
delicadeza. Filtra, tamiza,
depura. Explora tu veta
sin brocear tu mina.

.............................. El sonido está en
la letra. La voz, escritor, se te da por
añadidura.

.............................. No recortes. Nada de volteretas
de Volotinero, ríen de pirotecnia.
La torta de letras no precisa crema

No pulses tu lira por monedas de oro o
bronce (Proverbio Japonés)

Habrás de tomar en cuenta
lo de siempre: la luna las flores la muerte
la tristeza. La doble circulación,
el inasible equilibrio entre vómito
y estilo, las mujeres de palabra (La diosa),
las musas las figuras los recursos: lo
de siempre, en odres otros. Medita
tus versos siete veces, y tu verbo
cuarenta veces siete. Suma dos
más dos: descuenta
el IVA!


-Rodrigo Lira