29 jul 2012
Las risas del cadáver
Sobre el pelo desplomado que se esparce alrededor, el final de un comienzo, un fácil aborto de trucos inexistentes, cuchillas de imágenes en el mundo descienden, una escena de personas, dudas sin habla, respuestas sin preguntas, un fácil y cómodo cadáver que ya no puede hablar nunca más, se levanta y les da una copa a los presentes, de vinos y otros vicios para la noche que comienza a jugar
El muerto abre las ventanas dejando entrar el viento y las aguas que se escurren por los marcos de las ventanas, las pinturas rodean a este individuo y a sus invitados que con extraña ilusión se presentan, las copas, las tristes comedias de la enfermedad, quizás alguien ya también juega dentro del espectral hospedaje, el muerto ya está en su cenit que con muertos puede jugar
Los pequeños hospedados miran para afuera sin exhortación, entonces las manos sin nada más que temer juegan libremente con todo lo que adentro se puede ver, el cadáver ríe sin más preludio que le diera a entender que ha muerto, y que sus invitados al igual que él, se encuentran dentro de este mundo
-Joaquín Madariaga-
28 jul 2012
Verborrea
Y así es como a fin de cuentas
todos nos vamos volviendo viejos
como el otoño y el invierno pactan entre ellos
los papeles de nuestros destierros
ya ha pasado tiempo
nunca sentí tal pena profunda
que la de un hombre engañado
y aun así pasa el tiempo.
Nada perdura, dicen, sólo la pena.
Ya no sé porque escribo
me siento débil, inútil, sobrio
ahora viene otra hora de soledad
que sabré aprovechar.
El tiempo pasa y no tengo miedo.
-Pablo José Luis-
todos nos vamos volviendo viejos
como el otoño y el invierno pactan entre ellos
los papeles de nuestros destierros
ya ha pasado tiempo
nunca sentí tal pena profunda
que la de un hombre engañado
y aun así pasa el tiempo.
Nada perdura, dicen, sólo la pena.
Ya no sé porque escribo
me siento débil, inútil, sobrio
ahora viene otra hora de soledad
que sabré aprovechar.
El tiempo pasa y no tengo miedo.
-Pablo José Luis-
21 jul 2012
19 jul 2012
Plenitud
Se adiestró en
la ira
el odio y la estrategia
artera.
siempre creí que
al final se le pasaría
que estaba atolondrada de
tanto concepto erróneo y malos
consejos.
siempre creí se le
pasaría.
escuché las acusaciones contra mí
a sabiendas de que algunas eran ciertas
pero desde luego no
lo bastante importantes
para convertirse en blanco de
violencia, envidia, venganza.
creía que sin duda se le
pasaría.
no monté ninguna
defensa
pensando que la razón
pausada
nos salvaría
a los dos
pero su determinación
se reafirmó;
incluso entonces
lo tomé por energía
testaruda y un exceso de
entusiasmo
pero en cuanto cedía terreno,
se me cogía más
terreno.
señor, pensé, no es más que simple
violencia.
así que saqué mi caballo del establo
al trote,
afilé los cuchillos y
lancé un
contraataque.
por fin había dado con
un oponente tan bueno como cabía
encontrar.
su determinación exigía su propia
destrucción.
había encontrado la horma
de su zapato.
monté en mi corcel
con la espada en alto
listo hasta para el sol.
siempre había pedido guerra,
le concedería su deseo,
maldito sea el amor ahora,
como maldito fue cuando
llegó en un principio.
mi reticencia
desaparecería
para siempre
y la sangre
manaría
la suya y la mía
tal como quería ella.
Charles Bukowski.
la ira
el odio y la estrategia
artera.
siempre creí que
al final se le pasaría
que estaba atolondrada de
tanto concepto erróneo y malos
consejos.
siempre creí se le
pasaría.
escuché las acusaciones contra mí
a sabiendas de que algunas eran ciertas
pero desde luego no
lo bastante importantes
para convertirse en blanco de
violencia, envidia, venganza.
creía que sin duda se le
pasaría.
no monté ninguna
defensa
pensando que la razón
pausada
nos salvaría
a los dos
pero su determinación
se reafirmó;
incluso entonces
lo tomé por energía
testaruda y un exceso de
entusiasmo
pero en cuanto cedía terreno,
se me cogía más
terreno.
señor, pensé, no es más que simple
violencia.
así que saqué mi caballo del establo
al trote,
afilé los cuchillos y
lancé un
contraataque.
por fin había dado con
un oponente tan bueno como cabía
encontrar.
su determinación exigía su propia
destrucción.
había encontrado la horma
de su zapato.
monté en mi corcel
con la espada en alto
listo hasta para el sol.
siempre había pedido guerra,
le concedería su deseo,
maldito sea el amor ahora,
como maldito fue cuando
llegó en un principio.
mi reticencia
desaparecería
para siempre
y la sangre
manaría
la suya y la mía
tal como quería ella.
Charles Bukowski.
17 jul 2012
Los Lirios
Una fracción de él toma reposo, nunca se sabe si se está en su mente, caen del cielo besos
agrios, escarpada su vista decae, es despreciado por tantas cosas, lo sabe, sabe cuántas veces
ha sido rechazado, botado por ellas, el cielo sigue burlándose y la tierra lo sigue aceptando,
hacia las afueras de las alturas, hecho de marcas para no volverse a ver con nadie más, el
quisiera volver a sentir algún aliento, donde dejar huella, preparándose más quisiera que no
fuese así, corregir la idea de esta, la voz se le atasca hasta escupir sus penas enternecidas
Solo sabe sacar las semillas marchitas de la sonrisa, sonreír, una risa corta, esperando
que todo llegue vivo, de un ahogado dolor, mientras se pierden el uno al otro, quedan calladas
las palabras, se imaginan a si mismas sentadas, sin compañía las flores se van recogiendo y la
tierra se esparce, se van pariendo las palabras, ni mas quisiera no querer entender, seguir
preguntándose porque todo sigue así
Una gran mentira imaginar, que han pasado caminando hasta aquí las mismas
cosas que ayer eran buenas, de las cuales hoy los nombres no se olvidan, con los ojos perdidos
las ingratas las miradas, las caricias, que siguen aquí, aquí están todas las cosas que los lirios
negros quisieron amar
Nadie sabe nada, pues no se quién se lo llevará, ni quién le aguarde para reventar contra el
suelo, los edificios a la lejanía siguen parados sin vida, seguirán ahí aún cuando ya no esté,
aquella sádica serenidad juega antes de adormecerse, puede esperar un día más
-Joaquín Madariaga-
6.000 españoles se exilian al mes.
Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadistica (INE) se acelera el éxodo de los españoles al extranjero. En los últimos meses el número de ciudadanos españoles que abandonaron el país se ha disparado. Un total de 40.625 personas han huido de la miseria y la represión entre enero y junio pasados, lo que supone más del doble que los 18.274 exiliados, registrados en el mismo período del año pasado.
Hasta 2011, los españoles que se iban a vivir al extranjero lo hacían a un ritmo de 3.000, como mucho 4.000 personas al mes. Y siempre venían más personas que las que se marchaban.
Ahora que el régimen ha sustituido la dictadura suave del PSOE, por el neo-fascismo abierto del PP, es al revés. Se van a un ritmo de 6.000 españoles mensuales (el doble) y salen más que los que entran, algo insólito en los últimos 30 años.
Hemos dejado de ser un país predominantemente de inmigración para convertirnos en uno de emigración. Frente a los más de 40.000 españoles que se han ido, sólo han vuelto a casa 17.000.
Se ve en el detalle del mes a mes: en enero se fueron 5.952; en febero, 6.217; en marzo, 7.362; en abril, 6.651; en mayo, 6.999, y en junio, 7.444. Es decir, es considerable la velocidad que está tomando esta desbandada humana, que tiene su explicación en la perdida de derechos, recrudecimiento de la represión y unas criminales políticas antisociales del actual gobierno del régimen de Borbón.
Venezuela se ha posicionado como el sexto destino de los españoles exiliados.
Los principales destinos de la emigración, según INE, en 2011, fueron, por orden de importancia, Reino Unido, EEUU, Alemania, Ecuador, Suiza y Venezuela.
15 jul 2012
Autorretrato de adolescencia
Entre serpientes verdes y verbenas,
mi condición de león domesticado
tiene un rumor lacustre de colmenas
y un ladrido de océano quemado.
Ceñido de fantasmas y cadenas,
soy religión podrida y rey tronchado,
o un castillo feudal cuyas almenas
alzan tu nombre como un pan dorado.
Torres de sangre en campos de batalla,
olor a sol heroico y a metralla,
a espada de nación despavorida.
Se escuchan en mi ser lleno de muertos
y heridos, de cenizas y desiertos,
en donde un gran poeta se suicida.
-Pablo de Rokha-
mi condición de león domesticado
tiene un rumor lacustre de colmenas
y un ladrido de océano quemado.
Ceñido de fantasmas y cadenas,
soy religión podrida y rey tronchado,
o un castillo feudal cuyas almenas
alzan tu nombre como un pan dorado.
Torres de sangre en campos de batalla,
olor a sol heroico y a metralla,
a espada de nación despavorida.
Se escuchan en mi ser lleno de muertos
y heridos, de cenizas y desiertos,
en donde un gran poeta se suicida.
-Pablo de Rokha-
6 jul 2012
Tiempos Modernos
Atravesamos unos tiempos calamitosos
imposible hablar sin incurrir en delito de contradicción
imposible callar sin hacerse cómplice del Pentágono.
Se sabe perfectamente que no hay alternativa posible
todos los caminos conducen a Cuba
pero el aire está sucio
y respirar es un acto fallido.
El enemigo dice
es el país el que tiene la culpa
como si los países fueran hombres.
Nubes malditas revolotean en torno a volcanes malditos
embarcaciones malditas emprenden expediciones malditas
árboles malditos se deshacen en pájaros malditos:
todo contaminado de antemano.
imposible hablar sin incurrir en delito de contradicción
imposible callar sin hacerse cómplice del Pentágono.
Se sabe perfectamente que no hay alternativa posible
todos los caminos conducen a Cuba
pero el aire está sucio
y respirar es un acto fallido.
El enemigo dice
es el país el que tiene la culpa
como si los países fueran hombres.
Nubes malditas revolotean en torno a volcanes malditos
embarcaciones malditas emprenden expediciones malditas
árboles malditos se deshacen en pájaros malditos:
todo contaminado de antemano.
-Nicanor Parra-
2 jul 2012
1 jul 2012
Arrinconado
Bueno, ellos ya decían que llegaría esto:
viejo,
perdido el talento,
titubeando con las palabras.
escucho pisadas sordas,
me vuelvo,
miro detrás de mi...
aún no, perro viejo.
demasiado pronto.
ahora
ellos están sentados hablando de mí:
sí, le ha ocurrido,
está acabado...es una pena.
nunca fue gran cosa,
¿verdad?
bueno...no, pero ahora,
ahora están celebrando mi defunción en tabernas que yo ya no frecuento,
ahora yo bebo solo dentro de esta máquina defectuosa.
mientras las sombras cobran formas,
peleo en lenta retirada,
ahora la promesa que fui
mengua, mengua...
ahora enciendo otros cigarrillos,
me sirvo otras copas,
ha sido una hermosa pelea
y aún lo es.
-Charles Bukowski-
viejo,
perdido el talento,
titubeando con las palabras.
escucho pisadas sordas,
me vuelvo,
miro detrás de mi...
aún no, perro viejo.
demasiado pronto.
ahora
ellos están sentados hablando de mí:
sí, le ha ocurrido,
está acabado...es una pena.
nunca fue gran cosa,
¿verdad?
bueno...no, pero ahora,
ahora están celebrando mi defunción en tabernas que yo ya no frecuento,
ahora yo bebo solo dentro de esta máquina defectuosa.
mientras las sombras cobran formas,
peleo en lenta retirada,
ahora la promesa que fui
mengua, mengua...
ahora enciendo otros cigarrillos,
me sirvo otras copas,
ha sido una hermosa pelea
y aún lo es.
-Charles Bukowski-
28 jun 2012
Instrucciones para cantar
Empiece por romper los espejos de su casa, deje caer los brazos, mire vagamente la pared, olvídese. Cante una sola nota, escuche por dentro. Si oye (pero esto ocurrirá mucho después) algo como un paisaje sumido en el miedo, con hogueras entre las piedras, con siluetas semidesnudas en cuclillas, creo que estará bien encaminado, y lo mismo si oye un río por donde bajan barcas pintadas de amarillo y negro, si oye un sabor de pan, un tacto de dedos, una sombra de caballo.
Después compre solfeos y un frac, y por favor no cante por la nariz y deje en paz a Schumann.
Después compre solfeos y un frac, y por favor no cante por la nariz y deje en paz a Schumann.
24 jun 2012
Nunca más releeré tus cartas
Es que de alguna manera es como matarla, había pensado Emérito, como terminar de asesinarla. Y ese pensamiento lo había hecho postergar la decisión, hasta ese día. Se venía fabricando excusas varias, fiebres y compromisos desde hacía semanas, desde que Etelvina irrumpiera en su vida, sin pedir permiso, trayendo brisas de azahares a su largo invierno de hombre solo. Pero mientras las cartas y el retrato estuvieran en la casa, era imposible cualquier acercamiento a ella. Por eso había desafiado la neblina y la llovizna , y había ido manejando hasta la escribanía, con los gruesos anteojos de manejar de marco negro (alta graduación, según el oculista, o culosifón, según sus amigos) casi pegados al parabrisas, enmarcando su mueca arratonada de miope. Por eso había accedido, o mejor dicho, había solicitado sentarse frente a Langsmann esa mañana inmisericorde .En el estudio de caoba y gruesos tomos, penumbra elegante y decorado carísimo. Estrujando el paquete de cartas (sus cartas) y su retrato con manos sudorosas. -Bueno, damos comienzo: Yo- comenzó a leer Langsmann con voz solemne- Emérito Regunaga Espil, en pleno uso de mis facultades, entrego en custodia permanente... Emérito escuchaba como ausente. Tenía sesenta recién cumplidos, y un aspecto frágil, quieto y desamparado, como el del novio de mazapán de una torta de bodas. -...el siguiente paquete compuesto por cincuenta y seis cartas de amor, abiertas, con sello y matasellos, unidas por una cinta de seda gris, dirigidas al firmante y escritas por la Sra. Leonor Vicien de Regunaga Espil, de quien se cumplen en la fecha veinte años de ausencia por causas no especificadas... -No puso lo de la dictadura-acotó Emérito. -Y, no. -Langsmann levantó la vista.- Esto va a registro público. Mire si el día de mañana se da vuelta todo otra vez y quedamos pegados. -Tiene razón-Emérito bajó la cabeza, abatido. Ni eso nos queda, pensó. Ni enterrarlo por escrito. -Bueno, prosigo: ..cartas que declaro haber leído y releído una y otra vez, a razón de una por día, durante todo el período de ausencia de la citada,hasta la fecha, como prueba irrefutable de amor por la susodicha... -Lo del amor- interrumpió Emérito- ¿se puede poner? -Quédese tranquilo. -Langsmann enarcó una media sonrisa- Para penalizar el amor primero tienen que descubrir que existe. -Claro, tiene razón. Langsmann continuó leyendo -Y dado que es mi voluntad irremisible el interrumpir su lectura en forma permanente y definitiva es que adjunto el dicho paquete de cartas, al que añado un retrato de la anteriormente citada señora, con marco de peltre, de quince por veinticinco centímetros... Emérito se había adelantado para dejar las cartas y el retrato. Se quedó mirando la figura amada que le devolvía una sonrisa veinte años más joven, con la indiferencia que tienen los retratos para las despedidas. Entonces comprendió, de pronto, que el desamor no es otra cosa que una de las argucias de la muerte. -..que se adjunta al susodicho paquete de cartas, y se le añade un par de anteojos de lectura de marco dorado, graduación baja - Los anteojos, por favor, don Emérito... -¿Perdón? -Los anteojos de lectura, me pidió que los adjunte con todo lo demás. -Ah,sí. -Emérito extrajo un estuche del bolsillo interior del saco, y lo apoyó sobre el retrato. -Está seguro que quiere hacer esto?-preguntó Langsmann. -No puedo hacer otra cosa, doctor. Mientras estén sus cartas en casa es como si estuviera presente.No puedo evitar releerlas. Ni esquivar su retrato. Y he conocido otra mujer. -¿Y los lentes? -Es parte de la ceremonia. Su razón de existir son esas cartas. Deben irse con ellas. Ya me haré otros. De todos modos me sirven sólo para leer, para manejar tengo otro par, de alta graduación. -Como quiera- dijo Langsmann mirando furtivamente su reloj- bueno, concluyo:...y es mi voluntad que las pertenencias antes mencionadas sean guardadas en forma permanente por la escribanía actuante, con la expresa prohibición de entregarlas al firmante o a quién este designe... -Está bien, suficiente- dijo Emérito- ¿dónde firmo?. En la calle, la neblina se había hecho más espesa. Notó que lloraba, inadvertido, como la lluvia quieta y sorda del invierno. “Hay otra mujer, Leonor”, pensó,”ya no podía postergarlo más. No sólo no supe protegerte, tampoco he podido proteger tu recuerdo”. Y se encaminó hacia el viejo Taunus, otro evadido de esa época, que aguardaba pocos metros calle abajo. Se sentó al volante,las manos y los ojos húmedos de llovizna y lágrimas, y dió arranque. El tránsito rugía en la avenida a gran velocidad, en ambos sentidos, separado por una pared de niebla. Se puso los anteojos y pegó la cara al vidrio,luego de intentar limpiarlo infructuosamente con el dorso de la mano. Puso primera y se incorporó al tránsito. Todo era borroso y difuminado, coronado por pequeños hexágonos luminosos. Pasó a segunda, aceleró, y descubrió que lo único que se veía nítido eran las letras que formaban la palabra SCANIA. En la parrilla del camión, ocupando todo el parabrisas. Clarito, como solo pueden leerse con unos anteojos de marco dorado y graduación baja. A distancia de lectura.
16 jun 2012
Continuidad de los parques
Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestion de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirian color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subio los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oidos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.
-Julio Cortázar-
Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subio los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oidos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.
-Julio Cortázar-
10 jun 2012
Ángel número tres
Todo es negro, rojo, espeso, efímero y brutal, y se queda mi querido ángel número
tres, después de ti, voy al paso después de ti, sueño con un mundo gris en
donde podamos estar ambos juntos para poder ahogarte
Un corazón roto mi ángel número tres, ¿podrás ayudarme tú mi ángel?,
yo se que tu vendrás directamente a mi mentira
No hay nada más en este lugar que pueda hacerme sentir vibrar como fue ayer, al quebrar las
raíces de este aullido agonizante
Te he escrito, te hice una carta con sabor a niebla, creo que no puedo contener
mas mi pasión, me inunda en este prado lejos de ti, como nunca antes de saber
de tu pesar, creo que será un mejor día, aún
-Joaquín Madariaga-
Contra la muerte.
Me arranco las visiones y me arranco los ojos cada día que pasa.
No quiero ver ¡no puedo! ver morir a los hombres cada día.
Prefiero ser de piedra, estar oscuro,
a soportar el asco de ablandarme por dentro y sonreír
a diestra y siniestra con tal de prosperar en mi negocio.
No tengo otro negocio que estar aquí diciendo la verdad
en mitad de la calle y hacia todos los vientos:
la verdad de estar vivo, únicamente vivo,
con los pies en la tierra y el esqueleto libre en este mundo.
¿Qué sacamos con eso de saltar hasta el sol con nuestras máquinas
a la velocidad del pensamiento, demonios: qué sacamos
con volar más allá del infinito
si seguimos muriendo sin esperanza alguna de vivir
fuera del tiempo oscuro?
Dios no me sirve. Nadie me sirve para nada.
Pero respiro, y como, y hasta duermo
pensando que me faltan unos diez o veinte años para irme
de bruces, como todos, a dormir en dos metros de cemento allá abajo.
No lloro, no me lloro. Todo ha de ser así como ha de ser,
pero no puedo ver cajones y cajones
pasar, pasar, pasar, pasar cada minuto
llenos de algo, rellenos de algo, no puedo ver
todavía caliente la sangre en los cajones.
Toco esta rosa, beso sus pétalos, adoro
la vida, no me canso de amar a las mujeres: me alimento
de abrir el mundo en ellas. Pero todo es inútil,
porque yo mismo soy una cabeza inútil
lista para cortar, pero no entender qué es eso
de esperar otro mundo de este mundo.
Me hablan del Dios o me hablan de la Historia. Me río
de ir a buscar tan lejos la explicación del hambre
que me devora, el hambre de vivir como el sol
en la gracia del aire, eternamente.
-Gonzalo Rojas-
No quiero ver ¡no puedo! ver morir a los hombres cada día.
Prefiero ser de piedra, estar oscuro,
a soportar el asco de ablandarme por dentro y sonreír
a diestra y siniestra con tal de prosperar en mi negocio.
No tengo otro negocio que estar aquí diciendo la verdad
en mitad de la calle y hacia todos los vientos:
la verdad de estar vivo, únicamente vivo,
con los pies en la tierra y el esqueleto libre en este mundo.
¿Qué sacamos con eso de saltar hasta el sol con nuestras máquinas
a la velocidad del pensamiento, demonios: qué sacamos
con volar más allá del infinito
si seguimos muriendo sin esperanza alguna de vivir
fuera del tiempo oscuro?
Dios no me sirve. Nadie me sirve para nada.
Pero respiro, y como, y hasta duermo
pensando que me faltan unos diez o veinte años para irme
de bruces, como todos, a dormir en dos metros de cemento allá abajo.
No lloro, no me lloro. Todo ha de ser así como ha de ser,
pero no puedo ver cajones y cajones
pasar, pasar, pasar, pasar cada minuto
llenos de algo, rellenos de algo, no puedo ver
todavía caliente la sangre en los cajones.
Toco esta rosa, beso sus pétalos, adoro
la vida, no me canso de amar a las mujeres: me alimento
de abrir el mundo en ellas. Pero todo es inútil,
porque yo mismo soy una cabeza inútil
lista para cortar, pero no entender qué es eso
de esperar otro mundo de este mundo.
Me hablan del Dios o me hablan de la Historia. Me río
de ir a buscar tan lejos la explicación del hambre
que me devora, el hambre de vivir como el sol
en la gracia del aire, eternamente.
-Gonzalo Rojas-
2 jun 2012
Poema 8
Abeja blanca zumbas --ebria de miel en mi alma
y te tuerces en lentas espirales de humo.
Soy el desesperado, la palabra sin ecos,
el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo.
Última amarra, cruje en ti mi ansiedad última.
En mi tierra desierta eres tú la última rosa.
Ah silenciosa!
Cierra tus ojos profundos. Allí aletea la noche.
Ah desnuda tu cuerpo de estatua temerosa.
Tienes ojos profundos donde la noche alea.
Frescos brazos de flor y regazo de rosa.
Se parecen tus senos a los caracoles blancos.
Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra.
Ah silenciosa!
He aquí la soledad de donde estás ausente.
Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas.
El agua anda descalza por las calles mojadas.
De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas.
Abeja blanca, ausente, aún zumbas en mi alma.
Revives en el tiempo, delgada y silenciosa.
Ah silenciosa !
-Pablo Neruda-
y te tuerces en lentas espirales de humo.
Soy el desesperado, la palabra sin ecos,
el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo.
Última amarra, cruje en ti mi ansiedad última.
En mi tierra desierta eres tú la última rosa.
Ah silenciosa!
Cierra tus ojos profundos. Allí aletea la noche.
Ah desnuda tu cuerpo de estatua temerosa.
Tienes ojos profundos donde la noche alea.
Frescos brazos de flor y regazo de rosa.
Se parecen tus senos a los caracoles blancos.
Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra.
Ah silenciosa!
He aquí la soledad de donde estás ausente.
Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas.
El agua anda descalza por las calles mojadas.
De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas.
Abeja blanca, ausente, aún zumbas en mi alma.
Revives en el tiempo, delgada y silenciosa.
Ah silenciosa !
-Pablo Neruda-
26 may 2012
Por favor
El día que me muera
o deje de funcionar,
favor de visitar mi tumba,
y si no es mucha la molestia,
dejar una flor o dos
se aceptan lagrimas
-Pablo José Luis-
Para leer en forma interrogativa
Has visto
verdaderamente has visto
la nieve los astros los pasos afelpados de la brisa
Has tocado
de verdad has tocado
el plato el pan la cara de esa mujer que tanto amas
Has vivido
como un golpe en la frente
el instante el jadeo la caída la fuga
Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos tus manos tu sexo tu blando corazón
había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.
-Julio Cortázar-
verdaderamente has visto
la nieve los astros los pasos afelpados de la brisa
Has tocado
de verdad has tocado
el plato el pan la cara de esa mujer que tanto amas
Has vivido
como un golpe en la frente
el instante el jadeo la caída la fuga
Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos tus manos tu sexo tu blando corazón
había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.
-Julio Cortázar-
20 may 2012
Muerte semanal
Las tardes
de domingo
Ya son
demasiado grises como para opacarlas
Más con
nuestra
Inerte existencia
Y peor si le
sumamos el conformismo
Frente al
monitor
O a una taza
de café.
Nadie está
libre en el domingo
El comedor
esta callado, el sol entra por la ventana
La gente
camina con sus perros afuera
Arriba,
alguien canta.
El café se enfría
y la radio me acompaña
Mis únicos aliados
para este último día
De otra
semana
Esta tarde,
puede ser, que la soledad me abrace
No encuentro otro pasatiempo
Que el café y
la lectura
Y la neblina
que penetra la ventana
Me vigila
durante mi última taza
Mañana, otro
día
Otra semana,
y luego, otro domingo.
-Pablo José Luis-
-Pablo José Luis-
Viceversa
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
-Mario Benedetti-
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