Empiece por romper los espejos de su casa, deje caer los brazos, mire vagamente la pared, olvídese. Cante una sola nota, escuche por dentro. Si oye (pero esto ocurrirá mucho después) algo como un paisaje sumido en el miedo, con hogueras entre las piedras, con siluetas semidesnudas en cuclillas, creo que estará bien encaminado, y lo mismo si oye un río por donde bajan barcas pintadas de amarillo y negro, si oye un sabor de pan, un tacto de dedos, una sombra de caballo.
Después compre solfeos y un frac, y por favor no cante por la nariz y deje en paz a Schumann.
28 jun 2012
24 jun 2012
Nunca más releeré tus cartas
Es que de alguna manera es como matarla, había pensado Emérito, como terminar de asesinarla. Y ese pensamiento lo había hecho postergar la decisión, hasta ese día. Se venía fabricando excusas varias, fiebres y compromisos desde hacía semanas, desde que Etelvina irrumpiera en su vida, sin pedir permiso, trayendo brisas de azahares a su largo invierno de hombre solo. Pero mientras las cartas y el retrato estuvieran en la casa, era imposible cualquier acercamiento a ella. Por eso había desafiado la neblina y la llovizna , y había ido manejando hasta la escribanía, con los gruesos anteojos de manejar de marco negro (alta graduación, según el oculista, o culosifón, según sus amigos) casi pegados al parabrisas, enmarcando su mueca arratonada de miope. Por eso había accedido, o mejor dicho, había solicitado sentarse frente a Langsmann esa mañana inmisericorde .En el estudio de caoba y gruesos tomos, penumbra elegante y decorado carísimo. Estrujando el paquete de cartas (sus cartas) y su retrato con manos sudorosas. -Bueno, damos comienzo: Yo- comenzó a leer Langsmann con voz solemne- Emérito Regunaga Espil, en pleno uso de mis facultades, entrego en custodia permanente... Emérito escuchaba como ausente. Tenía sesenta recién cumplidos, y un aspecto frágil, quieto y desamparado, como el del novio de mazapán de una torta de bodas. -...el siguiente paquete compuesto por cincuenta y seis cartas de amor, abiertas, con sello y matasellos, unidas por una cinta de seda gris, dirigidas al firmante y escritas por la Sra. Leonor Vicien de Regunaga Espil, de quien se cumplen en la fecha veinte años de ausencia por causas no especificadas... -No puso lo de la dictadura-acotó Emérito. -Y, no. -Langsmann levantó la vista.- Esto va a registro público. Mire si el día de mañana se da vuelta todo otra vez y quedamos pegados. -Tiene razón-Emérito bajó la cabeza, abatido. Ni eso nos queda, pensó. Ni enterrarlo por escrito. -Bueno, prosigo: ..cartas que declaro haber leído y releído una y otra vez, a razón de una por día, durante todo el período de ausencia de la citada,hasta la fecha, como prueba irrefutable de amor por la susodicha... -Lo del amor- interrumpió Emérito- ¿se puede poner? -Quédese tranquilo. -Langsmann enarcó una media sonrisa- Para penalizar el amor primero tienen que descubrir que existe. -Claro, tiene razón. Langsmann continuó leyendo -Y dado que es mi voluntad irremisible el interrumpir su lectura en forma permanente y definitiva es que adjunto el dicho paquete de cartas, al que añado un retrato de la anteriormente citada señora, con marco de peltre, de quince por veinticinco centímetros... Emérito se había adelantado para dejar las cartas y el retrato. Se quedó mirando la figura amada que le devolvía una sonrisa veinte años más joven, con la indiferencia que tienen los retratos para las despedidas. Entonces comprendió, de pronto, que el desamor no es otra cosa que una de las argucias de la muerte. -..que se adjunta al susodicho paquete de cartas, y se le añade un par de anteojos de lectura de marco dorado, graduación baja - Los anteojos, por favor, don Emérito... -¿Perdón? -Los anteojos de lectura, me pidió que los adjunte con todo lo demás. -Ah,sí. -Emérito extrajo un estuche del bolsillo interior del saco, y lo apoyó sobre el retrato. -Está seguro que quiere hacer esto?-preguntó Langsmann. -No puedo hacer otra cosa, doctor. Mientras estén sus cartas en casa es como si estuviera presente.No puedo evitar releerlas. Ni esquivar su retrato. Y he conocido otra mujer. -¿Y los lentes? -Es parte de la ceremonia. Su razón de existir son esas cartas. Deben irse con ellas. Ya me haré otros. De todos modos me sirven sólo para leer, para manejar tengo otro par, de alta graduación. -Como quiera- dijo Langsmann mirando furtivamente su reloj- bueno, concluyo:...y es mi voluntad que las pertenencias antes mencionadas sean guardadas en forma permanente por la escribanía actuante, con la expresa prohibición de entregarlas al firmante o a quién este designe... -Está bien, suficiente- dijo Emérito- ¿dónde firmo?. En la calle, la neblina se había hecho más espesa. Notó que lloraba, inadvertido, como la lluvia quieta y sorda del invierno. “Hay otra mujer, Leonor”, pensó,”ya no podía postergarlo más. No sólo no supe protegerte, tampoco he podido proteger tu recuerdo”. Y se encaminó hacia el viejo Taunus, otro evadido de esa época, que aguardaba pocos metros calle abajo. Se sentó al volante,las manos y los ojos húmedos de llovizna y lágrimas, y dió arranque. El tránsito rugía en la avenida a gran velocidad, en ambos sentidos, separado por una pared de niebla. Se puso los anteojos y pegó la cara al vidrio,luego de intentar limpiarlo infructuosamente con el dorso de la mano. Puso primera y se incorporó al tránsito. Todo era borroso y difuminado, coronado por pequeños hexágonos luminosos. Pasó a segunda, aceleró, y descubrió que lo único que se veía nítido eran las letras que formaban la palabra SCANIA. En la parrilla del camión, ocupando todo el parabrisas. Clarito, como solo pueden leerse con unos anteojos de marco dorado y graduación baja. A distancia de lectura.
16 jun 2012
Continuidad de los parques
Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestion de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirian color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subio los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oidos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.
-Julio Cortázar-
Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subio los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oidos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.
-Julio Cortázar-
10 jun 2012
Ángel número tres
Todo es negro, rojo, espeso, efímero y brutal, y se queda mi querido ángel número
tres, después de ti, voy al paso después de ti, sueño con un mundo gris en
donde podamos estar ambos juntos para poder ahogarte
Un corazón roto mi ángel número tres, ¿podrás ayudarme tú mi ángel?,
yo se que tu vendrás directamente a mi mentira
No hay nada más en este lugar que pueda hacerme sentir vibrar como fue ayer, al quebrar las
raíces de este aullido agonizante
Te he escrito, te hice una carta con sabor a niebla, creo que no puedo contener
mas mi pasión, me inunda en este prado lejos de ti, como nunca antes de saber
de tu pesar, creo que será un mejor día, aún
-Joaquín Madariaga-
Contra la muerte.
Me arranco las visiones y me arranco los ojos cada día que pasa.
No quiero ver ¡no puedo! ver morir a los hombres cada día.
Prefiero ser de piedra, estar oscuro,
a soportar el asco de ablandarme por dentro y sonreír
a diestra y siniestra con tal de prosperar en mi negocio.
No tengo otro negocio que estar aquí diciendo la verdad
en mitad de la calle y hacia todos los vientos:
la verdad de estar vivo, únicamente vivo,
con los pies en la tierra y el esqueleto libre en este mundo.
¿Qué sacamos con eso de saltar hasta el sol con nuestras máquinas
a la velocidad del pensamiento, demonios: qué sacamos
con volar más allá del infinito
si seguimos muriendo sin esperanza alguna de vivir
fuera del tiempo oscuro?
Dios no me sirve. Nadie me sirve para nada.
Pero respiro, y como, y hasta duermo
pensando que me faltan unos diez o veinte años para irme
de bruces, como todos, a dormir en dos metros de cemento allá abajo.
No lloro, no me lloro. Todo ha de ser así como ha de ser,
pero no puedo ver cajones y cajones
pasar, pasar, pasar, pasar cada minuto
llenos de algo, rellenos de algo, no puedo ver
todavía caliente la sangre en los cajones.
Toco esta rosa, beso sus pétalos, adoro
la vida, no me canso de amar a las mujeres: me alimento
de abrir el mundo en ellas. Pero todo es inútil,
porque yo mismo soy una cabeza inútil
lista para cortar, pero no entender qué es eso
de esperar otro mundo de este mundo.
Me hablan del Dios o me hablan de la Historia. Me río
de ir a buscar tan lejos la explicación del hambre
que me devora, el hambre de vivir como el sol
en la gracia del aire, eternamente.
-Gonzalo Rojas-
No quiero ver ¡no puedo! ver morir a los hombres cada día.
Prefiero ser de piedra, estar oscuro,
a soportar el asco de ablandarme por dentro y sonreír
a diestra y siniestra con tal de prosperar en mi negocio.
No tengo otro negocio que estar aquí diciendo la verdad
en mitad de la calle y hacia todos los vientos:
la verdad de estar vivo, únicamente vivo,
con los pies en la tierra y el esqueleto libre en este mundo.
¿Qué sacamos con eso de saltar hasta el sol con nuestras máquinas
a la velocidad del pensamiento, demonios: qué sacamos
con volar más allá del infinito
si seguimos muriendo sin esperanza alguna de vivir
fuera del tiempo oscuro?
Dios no me sirve. Nadie me sirve para nada.
Pero respiro, y como, y hasta duermo
pensando que me faltan unos diez o veinte años para irme
de bruces, como todos, a dormir en dos metros de cemento allá abajo.
No lloro, no me lloro. Todo ha de ser así como ha de ser,
pero no puedo ver cajones y cajones
pasar, pasar, pasar, pasar cada minuto
llenos de algo, rellenos de algo, no puedo ver
todavía caliente la sangre en los cajones.
Toco esta rosa, beso sus pétalos, adoro
la vida, no me canso de amar a las mujeres: me alimento
de abrir el mundo en ellas. Pero todo es inútil,
porque yo mismo soy una cabeza inútil
lista para cortar, pero no entender qué es eso
de esperar otro mundo de este mundo.
Me hablan del Dios o me hablan de la Historia. Me río
de ir a buscar tan lejos la explicación del hambre
que me devora, el hambre de vivir como el sol
en la gracia del aire, eternamente.
-Gonzalo Rojas-
2 jun 2012
Poema 8
Abeja blanca zumbas --ebria de miel en mi alma
y te tuerces en lentas espirales de humo.
Soy el desesperado, la palabra sin ecos,
el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo.
Última amarra, cruje en ti mi ansiedad última.
En mi tierra desierta eres tú la última rosa.
Ah silenciosa!
Cierra tus ojos profundos. Allí aletea la noche.
Ah desnuda tu cuerpo de estatua temerosa.
Tienes ojos profundos donde la noche alea.
Frescos brazos de flor y regazo de rosa.
Se parecen tus senos a los caracoles blancos.
Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra.
Ah silenciosa!
He aquí la soledad de donde estás ausente.
Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas.
El agua anda descalza por las calles mojadas.
De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas.
Abeja blanca, ausente, aún zumbas en mi alma.
Revives en el tiempo, delgada y silenciosa.
Ah silenciosa !
-Pablo Neruda-
y te tuerces en lentas espirales de humo.
Soy el desesperado, la palabra sin ecos,
el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo.
Última amarra, cruje en ti mi ansiedad última.
En mi tierra desierta eres tú la última rosa.
Ah silenciosa!
Cierra tus ojos profundos. Allí aletea la noche.
Ah desnuda tu cuerpo de estatua temerosa.
Tienes ojos profundos donde la noche alea.
Frescos brazos de flor y regazo de rosa.
Se parecen tus senos a los caracoles blancos.
Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra.
Ah silenciosa!
He aquí la soledad de donde estás ausente.
Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas.
El agua anda descalza por las calles mojadas.
De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas.
Abeja blanca, ausente, aún zumbas en mi alma.
Revives en el tiempo, delgada y silenciosa.
Ah silenciosa !
-Pablo Neruda-
26 may 2012
Por favor
El día que me muera
o deje de funcionar,
favor de visitar mi tumba,
y si no es mucha la molestia,
dejar una flor o dos
se aceptan lagrimas
-Pablo José Luis-
Para leer en forma interrogativa
Has visto
verdaderamente has visto
la nieve los astros los pasos afelpados de la brisa
Has tocado
de verdad has tocado
el plato el pan la cara de esa mujer que tanto amas
Has vivido
como un golpe en la frente
el instante el jadeo la caída la fuga
Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos tus manos tu sexo tu blando corazón
había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.
-Julio Cortázar-
verdaderamente has visto
la nieve los astros los pasos afelpados de la brisa
Has tocado
de verdad has tocado
el plato el pan la cara de esa mujer que tanto amas
Has vivido
como un golpe en la frente
el instante el jadeo la caída la fuga
Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos tus manos tu sexo tu blando corazón
había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.
-Julio Cortázar-
20 may 2012
Muerte semanal
Las tardes
de domingo
Ya son
demasiado grises como para opacarlas
Más con
nuestra
Inerte existencia
Y peor si le
sumamos el conformismo
Frente al
monitor
O a una taza
de café.
Nadie está
libre en el domingo
El comedor
esta callado, el sol entra por la ventana
La gente
camina con sus perros afuera
Arriba,
alguien canta.
El café se enfría
y la radio me acompaña
Mis únicos aliados
para este último día
De otra
semana
Esta tarde,
puede ser, que la soledad me abrace
No encuentro otro pasatiempo
Que el café y
la lectura
Y la neblina
que penetra la ventana
Me vigila
durante mi última taza
Mañana, otro
día
Otra semana,
y luego, otro domingo.
-Pablo José Luis-
-Pablo José Luis-
Viceversa
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
-Mario Benedetti-
17 may 2012
No importa
hay viejos culiaos que no creen en nuestro amor...
hay viejos culiaos que no creen en nuestro amor
no importa oh...!
hay viejos culiaos que no creen en nuestro amor
no importa oh...!
hay viejos culiaos que no creen en la liberación de la mujer
no importa oh...!
no importa oh...!
hay viejos culiaos que no creen en la rebelión punk
no importa oh...!
no importa oh...!
hay viejos culiaos que no creen que en un poema se pueda decir:
viejo culiao
no importa oh...!
viejo culiao
no importa oh...!
No importa, si yo la quiero y usté me quiere
No importa, escuchemos... la mitad de la humanidad que sangra una vez al mes por toda la humanidad
No importa, avivemos la cueca punk
No importa oh!!! escribamos poemas llenos de groserías,
y metámonos el espíritu al bolsillo perro,
No importa oh!!!
No importa, escuchemos... la mitad de la humanidad que sangra una vez al mes por toda la humanidad
No importa, avivemos la cueca punk
No importa oh!!! escribamos poemas llenos de groserías,
y metámonos el espíritu al bolsillo perro,
No importa oh!!!
15 may 2012
Cita del día
"Jesucristo necesitó Doce apóstoles para propagar el cristianismo; yo voy a demostrar que basta sólo uno para destruirlo"
-Voltaire-
11 may 2012
Pensión de mala muerte
No has vivido
hasta no haber estado en una
pensión de mala muerte
con nada más que un
foco
y 56 hombres
apretujados
en catres
y todo el mundo
roncando
a la vez
y algunos de esos
ronquidos
tan
profundos y
tan bastos e
increíbles...
oscuros
carrasposos
infrahumanos
resollantes
del mismísimo
infierno.
parece como si
se te partiera la cabeza
entre esos
sonidos
de muerte.
y los
olores entremezclándose:
calcetines sucios y
rígidos y
calzoncillos
con orines y
excremento
y por encima de todo eso
un aire que
circula lentamente
muy parecido
al que emana de los
cubos
de basura
destapados.
y esos
cuerpos
en la oscuridad
gordos y
flacos
y
encorvados
unos
sin piernas
sin brazos
otros
sin cerebro
y lo peor de
todo:
la total
ausencia de
esperanza
les
envuelve
les cubre
totalmente.
no se puede
soportar.
te
levantas
sales
caminas por
las calles
subes y
bajas
banquetas
pasas edificios
doblas la
esquina
y vuelves
a subir
la misma
calle
pensando
todos esos hombres
fueron
niños
una vez
¿qué
les
ha pasado?
¿y qué me
ha pasado
a
mí?
está oscuro
y hace frío
ahí
fuera.
Charles Bukowski.
hasta no haber estado en una
pensión de mala muerte
con nada más que un
foco
y 56 hombres
apretujados
en catres
y todo el mundo
roncando
a la vez
y algunos de esos
ronquidos
tan
profundos y
tan bastos e
increíbles...
oscuros
carrasposos
infrahumanos
resollantes
del mismísimo
infierno.
parece como si
se te partiera la cabeza
entre esos
sonidos
de muerte.
y los
olores entremezclándose:
calcetines sucios y
rígidos y
calzoncillos
con orines y
excremento
y por encima de todo eso
un aire que
circula lentamente
muy parecido
al que emana de los
cubos
de basura
destapados.
y esos
cuerpos
en la oscuridad
gordos y
flacos
y
encorvados
unos
sin piernas
sin brazos
otros
sin cerebro
y lo peor de
todo:
la total
ausencia de
esperanza
les
envuelve
les cubre
totalmente.
no se puede
soportar.
te
levantas
sales
caminas por
las calles
subes y
bajas
banquetas
pasas edificios
doblas la
esquina
y vuelves
a subir
la misma
calle
pensando
todos esos hombres
fueron
niños
una vez
¿qué
les
ha pasado?
¿y qué me
ha pasado
a
mí?
está oscuro
y hace frío
ahí
fuera.
Charles Bukowski.
9 may 2012
Gabriel Salazar: Es una ilusión que las casas okupa sean centros terroristas
Salazar declaró ayer martes como testigo de contexto en el Tercer Tribunal Oral en lo Penal donde se realiza el juicio oral contra cuatro acusados de colocación de los artefactos explosivos: Mónica Caballero, Felipe Guerra, Francisco Solar y Gustavo Fuentes Aliaga.
Salazar afirmó que “cualquier guerrillero con un mínimo de instrucción no va a organizar un acto violento en una casa okupa, lo va a hacer en otro lugar”.
“En la casa puede encontrarse compañeros que no son violentistas y otros que son violentistas, (…) entonces no se puede decir que por el hecho de que los jóvenes se juntan allí, que hay varios que son anarquistas y se juntan en la casa okupa, ésta forma parte de una red, una infraestructura, una asociación conspirativa de carácter terrorista. Eso es una ilusión de la figura acusatoria terrorista, casi un montaje”, afirmó el experto.
SALAZAR RESALTÓ ADEMÁS QUE LAS BOMBAS QUE SE COLOCAN EN CHILE NO ATENTAN CONTRA LAS PERONAS, SINO “CONTRA EL SISTEMA” E INSTITUCIONES REPRESENTATIVAS DE ÉSTE, COMO LOS BANCOS.
7 may 2012
6 may 2012
Guerra
Quería escribir aquella noche pero no se me ocurría nada
interesante, por lo que recurrí al trago para estimular la imaginación, me tiré a un costado de la cama para alcanzar el vodka que estaba en el piso, luego me
serví un vaso y prendí el televisor. Nada interesante, algunas películas tontas
y algunas porno, pero no me provocaban nada un par de rubias haciendo un 69 así
que seguí tomando hasta empezar a desenfocarme de la realidad y vi como las
letras y mis manos se unían en un solo punto. Juegos de la imaginación y el
alcohol. Empecé a poner cassettes de rock antiguo y no pude evitar caer de la
cama a la alfombra a llorar por esos recuerdos de niñez. El vodka seguía lleno
y debía acabar con él, como un soviético ante un nazi – aunque por la
procedencia del vodka debería ser al revés – subí el volumen levanta la mano y
me agarré del mueble de la tele para pararme. Me quedé quieto unos segundos
para reflexionar: La vida no tiene sentido.
-Pablo José Luis-
5 may 2012
Sueño para mi muerte
Su cabello llega hasta el suelo y su negro reflejo se acuesta sobre el suelo
su blanca piel y sus blancas manos, encienden los latidos
de esta frágil memoria, sus blancos vestidos de seda hacen estremecer mi cuerpo
Los pájaros vuelan a lo lejos del lago azul y oscuro, sobre el cual caen las piedras
de mis lamentos que se estancan en lo hondamente oculto, en la vegetación siempre
abundante queriendo esconder algo entre los cuentos de este pueblo, lleno de canciones
siempre viejas acerca de este miedo inconcebible a estar solo, como un sesgo de polvo dentro
de una caja olvidada en un armario, estos violines que me recuerdan el muerto de mis sueños
en el espejo y altivas no queriendo recordar el cómo y el porqué de su lugar en este cuento, sin
dejar espacios para los otros venideros por el sol que se esconde, apaga las luces de los
suspiros de este extraño cuento insólito, dándoles el sueño para ir a dormir
Mujer ven aquí como un cuchillo que se desvanece en mi estomago para revolverlo todo, no
hace frío ni calor, todo es simplemente como lo es en este mundo
-Joaquín Madariaga-
su blanca piel y sus blancas manos, encienden los latidos
de esta frágil memoria, sus blancos vestidos de seda hacen estremecer mi cuerpo
Los pájaros vuelan a lo lejos del lago azul y oscuro, sobre el cual caen las piedras
de mis lamentos que se estancan en lo hondamente oculto, en la vegetación siempre
abundante queriendo esconder algo entre los cuentos de este pueblo, lleno de canciones
siempre viejas acerca de este miedo inconcebible a estar solo, como un sesgo de polvo dentro
de una caja olvidada en un armario, estos violines que me recuerdan el muerto de mis sueños
en el espejo y altivas no queriendo recordar el cómo y el porqué de su lugar en este cuento, sin
dejar espacios para los otros venideros por el sol que se esconde, apaga las luces de los
suspiros de este extraño cuento insólito, dándoles el sueño para ir a dormir
Mujer ven aquí como un cuchillo que se desvanece en mi estomago para revolverlo todo, no
hace frío ni calor, todo es simplemente como lo es en este mundo
-Joaquín Madariaga-
Un final verosímil
Tendría que haber un lugar adonde ir
cuando no puedes conciliar el sueño
o estás cansado de emborracharte
y la hierba ya no da resultado,
y no me refiero a pasarse
al hachís o la cocaína,
me refiero a un lugar adonde ir aparte de
la muerte que aguarda
o un amor que ya no
funciona.
tendría que haber un lugar adonde ir
cuando no puedes conciliar el sueño
aparte de un televisor o una peli en el cine
o comprar un periódico
o leer una novela.
es no tener ese lugar adonde ir
lo que crea la gente que ahora está en los manicomios
y los suicidas.
supongo que lo que hace la mayoría de la gente
cuando no hay adonde ir
es ir a algún lugar o hacer algo
que no les satisface ni de lejos,
y ese ritual tiende a desbaratarlos
hasta permitirles seguir adelante de alguna manera
incluso sin esperanza.
esas caras que ves todos los días por la calle
no fueron creadas
del todo sin
esperanza: sé amable con ellas:
al igual que tú
no han
escapado.
Charles Bukowski.
cuando no puedes conciliar el sueño
o estás cansado de emborracharte
y la hierba ya no da resultado,
y no me refiero a pasarse
al hachís o la cocaína,
me refiero a un lugar adonde ir aparte de
la muerte que aguarda
o un amor que ya no
funciona.
tendría que haber un lugar adonde ir
cuando no puedes conciliar el sueño
aparte de un televisor o una peli en el cine
o comprar un periódico
o leer una novela.
es no tener ese lugar adonde ir
lo que crea la gente que ahora está en los manicomios
y los suicidas.
supongo que lo que hace la mayoría de la gente
cuando no hay adonde ir
es ir a algún lugar o hacer algo
que no les satisface ni de lejos,
y ese ritual tiende a desbaratarlos
hasta permitirles seguir adelante de alguna manera
incluso sin esperanza.
esas caras que ves todos los días por la calle
no fueron creadas
del todo sin
esperanza: sé amable con ellas:
al igual que tú
no han
escapado.
Charles Bukowski.
4 may 2012
Los dos reyes y los dos laberintos
Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó a construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribo sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: "Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que veden el paso." Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en la mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con aquel que no muere.
-Jorge Luis Borges-
-Jorge Luis Borges-
2 may 2012
Coitus Interruptus
| Zeus se enamoró de una mortal y no pudiendo pernoctar con ella puesto que la belleza dijo nó decidió transformarse en avechucho desesperado por aplacar su pasión aunque fuese bajo la forma de pájaro ella que era aficionada a las aves se enamoró locamente del cisne y se le abrió de piernas al instante sin sospechar siquiera la burla de que era objeto la dureza del miembro sin embargo la longitud y el diámetro del miembro delataron a Júpiter tonante en los estertores del acto sexual y el ingenioso dios o lo que fuere tuvo que eyacular en el vacío Nicanor Parra |
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