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12 oct 2013

La pieza oscura


La mixtura del aire en la pieza oscura, como si el cielorraso hubiera amenazado una vaga llovizna sangrienta.
De ese licor inhalamos, la nariz sucia, símbolo de inocencia y de precocidad juntos para reanudar nuestra lucha en secreto, por no sabíamos no ignorábamos que causa;
juegos de manos dos veces villanos, pero igualmente dulces
que una primera pérdida de sangre vengada a dientes y uñas o, para una muchacha dulces como una primera efusión de su sangre.

Y así empezó a girar la vieja rueda -símbolo de la vida- la rueda que se atasca como si no volara,
entre una y otra generación, en un abrir de ojos brillntes y un cerrar de ojos opacos
con un imperceptible sonido musgoso.
Centrándose en su eje, a imitación de los niños que rodábamos de dos en dos, con las orejas rojas -símbolos del pudor que saborea su ofensa- rabiosamente tiernos,
la rueda dió unas vueltas en falso como en una edad anterior a
la invención de la rueda en el sentido de las manecillas del reloj y en su contrasentido.
Por un momento reinó la confusión en el tiempo. Yo mordí,
largamente el cuello de mi prima Isabel,
en un abrir y cerrar del ojo que todo lo ve, como en una edad anterior al pecado
pues simulábamos luchar en la creencia de que esto hacíamos;
creencia rayana en la fe como el juego en la verdad
y los hechos se aventuraban apenas a desmentirnos
con la orejas rojas.

Dejamos de girar por el suelo, mi primo Angel vencedor de Paulina,
mi hermana; yo de Isabel, envueltas ambas
ninfas en un capullo de frazadas que las hacía estornudar -olor
a naftalina en la pelusa del fruto-.
Esas eran nuestras armas victoriosas y las suyas vencidas
confundiéndose unas con otras amodo de nidos como celdas,
de celdas como abrazos, de brazos como grillos en los pies
y en las manos.
Dejamos de girar con una rara sensación de vergüenza, sin conseguir
formularnos otro reproche
que el de haber postulado a un éxito tan fácil.
La rueda daba ya unas vueltas perfectas, como en la época de su
aparición en el mito, como en su edad de madera recién carpintereada
como un ruido de canto de gorriones medievales;
el tiempo volaba en la buena dirección. Se lo podía oir avanzar hacia nosotros
mucho más rápido que el reloj del comedor cuyo tic-tac se enardecía
por romper tanto silencio.
El tiempo volaba como para arrollarnos con un ruido de aguas
espumosas más rápidas en la próximidad de la rueda del molino,
con alas de gorriones -símbolos del salvaje orden libre- con
todo él por único objeto desbordante
y la vida -símbolo de la rueda- se adelanta a pasar
tempestuosamente haciendo girar la rueda a velocidad acelerada,
como en una molienda de tiempo tempestuosa.
Yo solté a mi cautiva y caí de rodillas, como si hubiera envejecido
de golpe, presa de dulce y empalagoso pánico
como si hubera conocido, mas allás del amor en la flor de su edad,
la crueldad del corazón en el fruto del amor, la corrupción
del fruto y luego... el corazón sangriento, afiebrado y seco.

¿Que será de los niños que fuimos? Alguien se precipitó a encender
la luz, más rápido que el pensamiento de las personas mayores.
Se nos buscaba ya en el interior de la casa, en las inmediaciones del
molino: la pieza oscura como el claro de un bosque.
pero siempre hubo tiempo para ganárselo a los sempiternos
cazadores de niños. Cuando ellos entraron al comedor, allí
estábamos los ángeles sentados a la mesa
ojeando nuestras revistas ilustradas -los hombres a un extremo, las
mujeres al otro-
en un orden perfecto, anterior a la sangre.

En el contrasentido de las manecillas del reloj se desatascó la rueda
antes de girar y ni siquiera nosostros pudimos encontrarnos
a la vuelta del vértigo, cuando entramos en el tiempo
como en aguas mansas, serenamente veloces;
en ellas nos dispersamos para siempre, al igual que los restos de un
mismo naufragio.
Pero una parte de mí no ha girado al compás de la rueda, a favor de la corriente.
Nada es bastante real para un fantasma. Soy en parte ese niño que
cae de rodillas
dulcemente abrumado de imposibles presagios
y no he cumplido aún toda mi edad
ni llegaré a cumplirla como él
de una sólo vez y para siempre.

-Enrique Lihn

7 oct 2013

Que este sea el verso

Te joden tu mamá con tu papá.
Tal vez ellos no quieran, pero lo hacen.
Te llenan con defectos que tenían
y agregan otros, sólo para ti.

Pero en su turno a ellos los jodieron
giles de abrigo con sombrero antiguo,
que a medio tiempo fueron tontos graves,
la otra mitad, del cuello se agarraban.

Transmite el hombre la desgracia al hombre
Se profundiza cual fondo marino.
Escapa lo más rápido posible
y que no se te ocurra tener hijos.


-Philip Larkin

5 oct 2013

Voces


 Voces ideales y amorosamente queridas
de aquellos que han muerto, o de aquellos
que hemos perdido como si hubiesen muerto..

A veces ellas nos hablan en nuestros sueños;
a veces la mente las oye en el pensamiento.. 

Y por un momento con su eco otros ecos
retornan desde la primera poesía de nuestras vidas–
como música que extingue la noche lejana.


-Constantino Cavafis

 

1 oct 2013

Un jinete nocturno en el paisaje

Siento correr por las venas del campo
un jinete nocturno enmascarado.
La noche. Galopan en caballos robados
los cuatreros arreando los vacunos.

Surgen los trenes. Las reses se levantan
allá en los grandes galpones de madera.

Es la noche, de nuevo. Mi abuelo se despierta,
rehecha su condición antigua
y contempla, como ayer, al trigo.
Debe andar mi abuelo por los campos recién arados
hablando con los pinos, espantando gorriones.
Mi abuelo tiene una voz profunda, aprendida del tiempo.
El campo está solo, tembloroso. Y él lo mira.

El vino es un joven bonachón y alegre.
Sucede que quiere iluminar la noche
y baja a las aldeas, envuelto en una manta.

La mañana tiene olor a pan recién amasado.
La ropa recién lavada dice “adiós” en los patios.
Un fantasma penetra en la leñera.
Más allá de las nubes viene el granizo,
bandolero blanco, asaltante de huertos.

Y es la noche.
Va a penetrar al pueblo
un jinete nocturno enmascarado.


-Jorge Teillier

29 sept 2013

A ti, joven maldito

Joven maldito: sé que por tus venas corre el cruento elixir de la venganza. En tu rostro distingo, cuan epidermis maliciosa, la mueca de odio que presagia tu inminente accionar.
¡Cuántos años aguardando el momento de gritarle a todos tu verdad!
A esos viejos ulcerados, que en ocasiones utilizan el rótulo de parientes; a esos cobardes de tu misma edad, extravagantes y rebeldes, pero con un pútrido libro universitario debajo de sus brazos; a esas adolescentes tan provocativas, que por haber realizado alguna fellatio ya creen haber alcanzado el sitial de la transgresión.

Sí, todos ellos serán tus corderos en el día de la matanza; ninguno deberá recibir misericordia... deja que el rencor escolte tus intenciones. Muchos, basándose en la ética moral, dirán que eres un pobre joven que demuestra sus sentimientos agrediendo, ya que algo le impide hacerlo de otra manera. Contéstales que si lo haces de esa forma es porque otra cosa no te enseñaron los sabios preceptores de tu crecimiento; que el silencio ante determinadas preguntas tuyas, o la indiferencia que te demostraron en actos que ellos consideraban de la edad, fueron los culpables de que ahora tú actúes así.

No sientas contrición, no sientas...
Sé que buscaste redimirte en el seno de Cupido, que con mansedumbre pontifical aguardaste que sus flechas te embriagaran... ¿y qué lograste, iluso?
Sólo más decepción, persuadirte de lo vano del amor; descubrir que tras la dorada seducción del comienzo se escondía un epílogo de infidelidad y superficialidad.

Si no pudiste hallar afecto entre los que se hacen llamar familiares, si tanta soledad te moldeó a ser como eres, tan frío y escéptico, ¿cómo has tenido la impía intención de adentrarte en los sinuosos terrenos de la felicidad y la dicha?
¿Qué inicua idea te llevó a eso? Es tiempo que sepas, que para las personas como tú, no hay retorno posible. El amor contiene su aliento cuando te acercas con timidez a él.
¡No quiere impregnarte con sus castos sentimientos, no desea vigorizarte con su fragancia!
La vida te dio la espalda, ella excretó sobre tu persona. ¿Qué alternativa te queda?

Existe una:
Haz que las mejillas de los demás sean las entumecidas, que el trigo y la cizaña se entremezclen en sus vidas, y que pierdan la esperanza de recuperar al hijo pródigo.
¿Sabes? conozco un Reino que te aguarda con avidez, una morada que no todos pueden ocupar... se llama Arte, pero se la conoce como Libertad.
Allí estará tu lugar, verás que hay muchos que ganaron esa beatitud. Gente que nunca fue comprendida, que se sintió maltratada, humillada, ignorada, al igual que tú...

Sí, el Arte será tu refugio, el Paraíso que abrirá sus compuertas para recibirte.
Sólo debes buscar la maldad que aflora en tu interior, y el resto te será dado por añadidura.
Excederse: el camino más propicio para combatir la estupidez; método sagaz para escabullirse de la fúnebre realidad que florece a nuestro alrededor.
Cuando el hastío te vence, y las actitudes de tus semejantes te enferman, pues comprendes la vacuidad que hay en su interior y los vestigios de sus sueños frustrados, debes evadirte. ¿Para qué permanecer entre ellos y preocuparte por las emanaciones que infectan tu inteligencia?

No los batalles, no derroches energías en seres tan vulgares; reserva tu potencial indómito para la concreción de toda clase de placeres; pues cuanto más ocultos y perversos sean éstos, más vigor necesitarás.
Yo dejo que mi entorno se marchite bajo el implacable sol de la mediocridad, pero confieso que en ocasiones ayudo a su extinción. ¿En qué forma?, no espero que me provoquen, los desafío y los hiero, y me regocijo al hacerlo. La indiferencia sólo mata al hombre inteligente, en éstos especimenes no da resultado; debes desangrarlos, infligirles tu odio y verlos llorar a tus pies. Es bueno que sepan cuanto los aborreces.

Tal vez te critiquen por tu desmesurada y despótica actitud, pero hay que tener presente que todo hombre criticado es sumamente atractivo, exquisito y envidiable. Los otros, los que llevan una vida rutinaria e insulsa, son más recordados luego de su muerte que mientras vivieron, lo que prueba su aburrida existencia.
Hacer algo para que todos hablen de ese algo, si no ¿para qué hacerlo?

Y si tu imperiosa necesidad es que al unísono comenten tus travesuras, necesariamente hay que llegar al exceso.
Bajo su velo, el semblante más luminoso es el del sexo. Buscar el límite y traspasarlo, embriagarse con el manantial de pecado que espera a los valientes en el horizonte de lo extremo.
El secreto de la sabiduría es conocer lo que otros temen, sumirse en lo más profundo de las sensaciones y hacer arte allí; abusar de tu carne y tu mente, dejando crecer luego inmaculada flores. El exceso endiosa.

Si nos remontamos al Génesis de las Sagradas Escrituras, encontraremos el comienzo de toda tentación; campo frugal en donde se divisan las maravillosas raíces de la prohibido.
Yaveh Dios no quería que sus primogénitas creaciones conociesen, temía que sus ojos se abrieran, ya que si lo hacían, emularían a su Hacedor.

Sin pecado no puede haber placer. De él emerge el verdadero disfrute, tan mancillado por las estúpidas religiones.
Porque ellas son las encargadas de hostigarnos con su palabrerío redentor, con sus fábulas filantrópicas que sólo nos pueden consolar por un corto tiempo, ya que la realidad inmediata, basándose en toda la historia, nos demuestra que el mundo es, fue y será un campo de batalla, una morada de chacales...
El único aporte que hizo la religión, en especial la cristiana, fue cohibir a las masas, idiotizarlas.
El objetivo de la Santa Madre Iglesia no es otro que el de infligir culpas a tu vida, transformándote en un autómata litúrgico, eucaristía disuelta en la lengua de la ignorancia.

Bienvenido al Infierno...


-Nicolás  Ficks

22 sept 2013

Los locos siempre me han amado

y los subnormales
a lo largo de párvulos
primaria
secundaria
universidad
los no queridos
se prendían
de mí.
los mancos
los epilépticos
los tartamudos

los tuertos,
cobardes
misántropos
asesinos
fenómenos
y ladrones.
en el trabajo y en
el ocio
siempre atraje
a los indeseables. me encontraban
y se prendían de mí. aún lo
hacen.
ahora en este vecindario
hay uno que me ha
encontrado.
él merodea
empujando un carrito de supermercado
lleno de basura:
latas abolladas, cintas de zapatos,
bolsas vacías de papas fritas,
envases de leche, periódicos, portaplumas…
"hey, cuate, cómo estás?"
me detengo y conversamos
un rato
luego me despido
pero él
me sigue.
paso las cantinas
y los burdeles…
"manténme informado,
cuate, manténme informado,
quiero saber qué pasa."
él es mi novedad.
nunca lo he visto
conversar
con nadie más.
el carrito traquetea
un momento
detrás de mí

entonces algo
cae.
él se detiene
para recogerlo.
entretanto yo
camino por
la puerta principal
del hotel verde de la esquina
cruzo a lo largo
del vestíbulo
y salgo por la puerta
trasera
hay un gato
enmierdándolo todo ahí dentro
absolutamente encantador,
me sonríe.



-Charles Bukowski

20 sept 2013

Obsesión

Grandes bosques, me espantáis como catedrales;
Aulláis como el órgano; y en nuestros corazones malditos,
Estancias de eterno duelo donde vibran viejos estertores,
Responden a los ecos de vuestros De profundis.

¡Yo te odio, Océano! tus saltos y tus tumultos,
Mi espíritu en él los recobra. Esta risa amarga
Del hombre vencido, lleno de sollozos y de insultos,
Yo la escucho en la risa enorme del mar.

¡Cómo me agradarías, oh noche! ¡Sin estas estrellas
Cuya luz habla un lenguaje conocido!
¡Porque yo busco el vacío, y el negro, y el desnudo!

Pero, las tinieblas son ellas mismas las telas
donde viven, brotando de mis ojos por millares,
Los seres desaparecidos de las miradas familiares.


-Charles Baudelaire

17 sept 2013

Aullido



I
Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas,
arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de un colérico pinchazo,
hipsters con cabezas de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial con el estrellado dínamo de la maquinaria nocturna,
que pobres y harapientos y ojerosos y drogados pasaron la noche fumando en la oscuridad sobrenatural de apartamentos de agua fría, flotando sobre las cimas de las ciudades contemplando jazz,
que desnudaron sus cerebros ante el cielo bajo el El y vieron ángeles mahometanos tambaleándose sobre techos iluminados,
que pasaron por las universidades con radiantes ojos imperturbables alucinando Arkansas y tragedia en la luz de Blake entre los maestros de la guerra,
que fueron expulsados de las academias por locos y por publicar odas obscenas en las ventanas de la calavera,
que se acurrucaron en ropa interior en habitaciones sin afeitar, quemando su dinero en papeleras y escuchando al Terror a través del muro,
que fueron arrestados por sus barbas púbicas regresando por Laredo con un cinturón de marihuana hacia Nueva York,
que comieron fuego en hoteles de pintura o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o sometieron sus torsos a un purgatorio noche tras noche,
con sueños, con drogas, con pesadillas que despiertan, alcohol y verga y bailes sin fin,
incomparables callejones de temblorosa nube y relámpago en la mente saltando hacia los polos de Canadá y Paterson, iluminando todo el inmóvil mundo del intertiempo,
realidades de salones de Peyote, amaneceres de cementerio de árbol verde en el patio trasero, borrachera de vino sobre los tejados, barrios de escaparate de paseos drogados luz de tráfico de neón parpadeante, vibraciones de sol, luna y árbol en los rugientes atardeceres invernales de Brooklyn, desvaríos de cenicero y bondadosa luz reina de la mente,
que se encadenaron a los subterráneos para el interminable viaje desde Battery al santo Bronx en benzedrina hasta que el ruido de ruedas y niños los hizo caer temblando con la boca desvencijada y golpeados yermos de cerebro completamente drenados de brillo bajo la lúgubre luz del Zoológico,
que se hundieron toda la noche en la submarina luz de Bickford salían flotando y se sentaban a lo largo de tardes de cerveza desvanecida en el desolado Fugazzi’s, escuchando el crujir del Apocalipsis en el jukebox de hidrógeno,
que hablaron sin parar por setenta horas del parque al departamento al bar a Bellevue al museo al puente de Brooklyn,
un batallón perdido de conversadores platónicos saltando desde las barandas de salidas de incendio desde ventanas desde el Empire State desde la luna,
parloteando gritando vomitando susurrando hechos y memorias y anécdotas y excitaciones del globo ocular y shocks de hospitales y cárceles y guerras,
intelectos enteros expulsados en recuerdo de todo por siete días y noches con ojos brillantes, carne para la sinagoga arrojada en el pavimento,
que se desvanecieron en la nada Zen Nueva Jersey dejando un rastro de ambiguas postales del Atlantic City Hall,
sufriendo sudores orientales y crujidos de huesos tangerinos y migrañas de la china con síndrome de abstinencia en un pobremente amoblado cuarto de Newark,
que vagaron por ahí y por ahí a medianoche en los patios de ferrocarriles preguntándose dónde ir, y se iban, sin dejar corazones rotos,
que encendieron cigarrillos en furgones furgones furgones haciendo ruido a través de la nieve hacia granjas solitarias en la abuela noche,
que estudiaron a Plotino Poe San Juan de la Cruz telepatía bop kabbalah porque el cosmos instintivamente vibraba a sus pies en Kansas,
que vagaron solos por las calles de Idaho buscando ángeles indios visionarios que fueran ángeles indios visionarios,
que pensaron que tan sólo estaban locos cuando Baltimore refulgió en un éxtasis sobrenatural,
que subieron en limosinas con el chino de Oklahoma impulsados por la lluvia de pueblo luz de calle en la medianoche invernal,
que vagaron hambrientos y solitarios en Houston en busca de jazz o sexo o sopa, y siguieron al brillante Español para conversar sobre América y la Eternidad, una tarea inútil y así se embarcaron hacia África,
que desaparecieron en los volcanes de México dejando atrás nada sino la sombra de jeans y la lava y la ceniza de la poesía esparcida en la chimenea Chicago,
que reaparecieron en la costa oeste investigando al F.B.I. con barba y pantalones cortos con grandes ojos pacifistas sensuales en su oscura piel repartiendo incomprensibles panfletos,
que se quemaron los brazos con cigarrillos protestando por la neblina narcótica del tabaco del Capitalismo,
que distribuyeron panfletos supercomunistas en Union Square sollozando y desnudándose mientras las sirenas de Los Álamos aullaban por ellos y aullaban por la calle Wall, y el ferry de Staten Island también aullaba,
que se derrumbaron llorando en gimnasios blancos desnudos y temblando ante la maquinaria de otros esqueletos,
que mordieron detectives en el cuello y chillaron con deleite en autos de policías por no cometer más crimen que su propia salvaje pederastia e intoxicación,
que aullaron de rodillas en el subterráneo y eran arrastrados por los tejados blandiendo genitales y manuscritos,
que se dejaron follar por el culo por santos motociclistas, y gritaban de gozo,
que mamaron y fueron mamados por esos serafines humanos, los marinos, caricias de amor Atlántico y Caribeño,
que follaron en la mañana en las tardes en rosales y en el pasto de parques públicos y cementerios repartiendo su semen libremente a quien quisiera venir,
que hiparon interminablemente tratando de reír pero terminaron con un llanto tras la partición de un baño turco cuando el blanco y desnudo ángel vino para atravesarlos con una espada,
que perdieron sus efebos por las tres viejas arpías del destino la arpía tuerta del dólar heterosexual la arpía tuerta que guiña el ojo fuera del vientre y la arpía tuerta que no hace más que sentarse en su culo y cortar las hebras intelectuales doradas del telar del artesano,
que copularon extáticos e insaciables con una botella de cerveza un amorcito un paquete de cigarrillos una vela y se cayeron de la cama, y continuaron por el suelo y por el pasillo y terminaron desmayándose en el muro con una visión del coño supremo y eyacularon eludiendo el último hálito de conciencia,
que endulzaron los coños de un millón de muchachas estremeciéndose en el crepúsculo, y tenían los ojos rojos en las mañanas pero estaban preparados para endulzar el coño del amanecer, resplandecientes nalgas bajo graneros y desnudos en el lago,
que salieron de putas por Colorado en miríadas de autos robados por una noche, N.C. héroe secreto de estos poemas, follador y Adonis de Denver -regocijémonos con el recuerdo de sus innumerables jodiendas de muchachas en solares vacíos y patios traseros de restaurantes, en desvencijados asientos de cines, en cimas de montañas, en cuevas o con demacradas camareras en familiares solitarios levantamientos de enaguas y especialmente secretos solipsismos en baños de gasolineras y también en callejones de la ciudad natal,
que se desvanecieron en vastas y sórdidas películas, eran cambiados en sueños, despertaban en un súbito Manhattan y se levantaron en sótanos con resacas de despiadado Tokai y horrores de sueños de hierro de la tercera avenida y se tambalearon hacia las oficinas de desempleo,
que caminaron toda la noche con los zapatos llenos de sangre sobre los bancos de nieve en los muelles esperando que una puerta se abriera en el East River hacia una habitación llena de vapor caliente y opio,
que crearon grandes dramas suicidas en los farellones de los departamentos del Hudson bajo el foco azul de la luna durante la guerra y sus cabezas serán coronadas de laurel y olvido,
que comieron estofado de cordero de la imaginación o digirieron el cangrejo en el lodoso fondo de los ríos de Bowery,
que lloraron ante el romance de las calles con sus carritos llenos de cebollas y mala música,
que se sentaron sobre cajas respirando en la oscuridad bajo el puente y se levantaron para construir clavicordios en sus áticos,
que tosieron en el sexto piso de Harlem coronados de fuego bajo el cielo tubercular rodeados por cajas naranjas de Teología,
que escribieron frenéticos toda la noche balanceándose y rodando sobre sublimes encantamientos que en el amarillo amanecer eran estrofas incoherentes,
que cocinaron animales podridos pulmón corazón pié cola borsht & tortillas soñando con el puro reino vegetal,
que se arrojaron bajo camiones de carne en busca de un huevo,
que tiraron sus relojes desde el techo para emitir su voto por una eternidad fuera del tiempo, & cayeron despertadores en sus cabezas cada día por toda la década siguiente,
que cortaron sus muñecas tres veces sucesivamente sin éxito, desistieron y fueron forzados a abrir tiendas de antigüedades donde pensaron que estaban envejeciendo y lloraron,
que fueron quemados vivos en sus inocentes trajes de franela en Madison Avenue entre explosiones de versos plúmbeos & el enlatado martilleo de los férreos regimientos de la moda & los gritos de nitroglicerina de maricas de la publicidad & el gas mostaza de inteligentes editores siniestros, o fueron atropellados por los taxis ebrios de la realidad absoluta,
que saltaron del puente de Brooklyn esto realmente ocurrió y se alejaron desconocidos y olvidados dentro de la fantasmal niebla de los callejones de sopa y carros de bomba del barrio Chino, ni siquiera una cerveza gratis,
que cantaron desesperados desde sus ventanas, se cayeron por la ventana del metro, saltaron en el sucio Passaic, se abalanzaron sobre negros, lloraron por toda la calle, bailaron descalzos sobre vasos de vino rotos y discos de fonógrafo destrozados de nostálgico Europeo jazz Alemán de los años 30 se acabaron el whisky y vomitaron gimiendo en el baño sangriento, con lamentos en sus oídos y la explosión de colosales silbatos de vapor,
que se lanzaron por las autopistas del pasado viajando hacia la cárcel del gólgota -solitario mirar- autos preparados de cada uno de ellos o Encarnación de Jazz de Birmingham,
que condujeron campo traviesa por 72 horas para averiguar si yo había tenido una visión o tú habías tenido una visión o él había tenido una visión para conocer la eternidad,
que viajaron a Denver, murieron en Denver, que volvían a Denver; que velaron por Denver y meditaron y andaban solos en Denver y finalmente se fueron lejos para averiguar el tiempo, y ahora Denver extraña a sus héroes,
que cayeron de rodillas en desesperanzadas catedrales rezando por la salvación de cada uno y la luz y los pechos, hasta que al alma se le iluminó el cabello por un segundo,
que chocaron a través de su mente en la cárcel esperando por imposibles criminales de cabeza dorada y el encanto de la realidad en sus corazones que cantaba dulces blues a Alcatraz,
que se retiraron a México a cultivar un hábito o a Rocky Mount hacia el tierno Buda o a Tánger en busca de muchachos o a la Southern Pacific hacia la negra locomotora o de Harvard a Narciso a Woodland hacia la guirnalda de margaritas o a la tumba,
que exigieron juicios de cordura acusando a la radio de hipnotismo y fueron abandonados con su locura y sus manos y un jurado indeciso,
que tiraron ensalada de papas a los lectores de la CCNY sobre dadaísmo y subsiguientemente se presentan en los escalones de granito del manicomio con las cabezas afeitadas y un arlequinesco discurso de suicidio, exigiendo una lobotomía al instante,
y recibieron a cambio el concreto vacío de la insulina Metrazol electricidad hidroterapia psicoterapia terapia ocupacional ping pong y amnesia,
que en una protesta sin humor volcaron sólo una simbólica mesa de ping pong, descansando brevemente en catatonia,
volviendo años después realmente calvos excepto por una peluca de sangre, y de lágrimas y dedos, a la visible condenación del loco de los barrios de las locas ciudades del Este,
los fétidos salones del Pilgrim State Rockland y Greystones, discutiendo con los ecos del alma, balanceándose y rodando en la banca de la soledad de medianoche reinos dolmen del amor, sueño de la vida una pesadilla, cuerpos convertidos en piedra tan pesada como la luna,
con la madre finalmente, y el último fantástico libro arrojado por la ventana de la habitación, y a la última puerta cerrada a las 4 AM y el último teléfono golpeado contra el muro en protesta y el último cuarto amoblado vaciado hasta la última pieza de mueblería mental, un papel amarillo se irguió torcido en un colgador de alambre en el closet, e incluso eso imaginario, nada sino un esperanzado poco de alucinación-
ah, Carl, mientras no estés a salvo yo no voy a estar a salvo, y ahora estás realmente en la total sopa animal del tiempo-
y que por lo tanto corrió a través de las heladas calles obsesionado con una súbita inspiración sobre la alquimia del uso de la elipse el catálogo del medidor y el plano vibratorio,
que soñaron e hicieron aberturas encarnadas en el tiempo y el espacio a través de imágenes yuxtapuestas y atraparon al Arcángel del alma entre 2 imágenes visuales y unieron los verbos elementales y pusieron el nombre y una pieza de conciencia saltando juntos con una sensación de Pater Omnipotens Aeterna Deus
para recrear la sintaxis y medida de la pobre prosa humana y pararse frente a ti mudos e inteligentes y temblorosos de vergüenza, rechazados y no obstante confesando el alma para conformarse al ritmo del pensamiento en su desnuda cabeza sin fin,
el vagabundo demente y el ángel beat en el tiempo, desconocido, y no obstante escribiendo aquí lo que podría quedar por decir en el tiempo después de la muerte,
y se alzaron reencarnando en las fantasmales ropas del jazz en la sombra de cuerno dorado de la banda y soplaron el sufrimiento de la mente desnuda de América por el amor en un llanto de saxofón eli eli lamma lamma sabacthani que estremeció las ciudades hasta la última radio
con el absoluto corazón del poema sanguinariamente arrancado de sus cuerpos bueno para alimentarse mil años.
II
¿Qué esfinge de cemento y aluminio abrió sus cráneos y devoró sus cerebros y su imaginación?
¡Moloch! ¡Soledad! ¡Inmundicia! ¡Ceniceros y dólares inalcanzables! ¡Niños gritando bajo las escaleras! ¡Muchachos sollozando en ejércitos! ¡Ancianos llorando en los parques!
¡Moloch! ¡Moloch! ¡Pesadilla de Moloch! ¡Moloch el sin amor! ¡Moloch mental! ¡Moloch el pesado juez de los hombres!
¡Moloch la prisión incomprensible! ¡Moloch la desalmada cárcel de tibias cruzadas y congreso de tristezas! ¡Moloch cuyos edificios son juicio! ¡Moloch la vasta piedra de la guerra! ¡Moloch los pasmados gobiernos!
¡Moloch cuya mente es maquinaria pura! ¡Moloch cuya sangre es un torrente de dinero! ¡Moloch cuyos dedos son diez ejércitos! ¡Moloch cuyo pecho es un dínamo caníbal! ¡Moloch cuya oreja es una tumba humeante!
¡Moloch cuyos ojos son mil ventanas ciegas! ¡Moloch cuyos rascacielos se yerguen en las largas calles como inacabables Jehovás! ¡Moloch cuyas fábricas sueñan y croan en la niebla! ¡Moloch cuyas chimeneas y antenas coronan las ciudades!
¡Moloch cuyo amor es aceite y piedra sin fin! ¡Moloch cuya alma es electricidad y bancos! ¡Moloch cuya pobreza es el espectro del genio! ¡Moloch cuyo destino es una nube de hidrógeno asexuado! ¡Moloch cuyo nombre es la mente!
¡Moloch en quien me asiento solitario! ¡Moloch en quien sueño ángeles! ¡Demente en Moloch! ¡Chupa vergas en Moloch! ¡Sin amor ni hombre en Moloch!
¡Moloch quien entró tempranamente en mi alma! ¡Moloch en quien soy una conciencia sin un cuerpo! ¡Moloch quien me ahuyentó de mi éxtasis natural! ¡Moloch a quien yo abandono! ¡Despierten en Moloch! ¡Luz chorreando del cielo!
¡Moloch! ¡Moloch! ¡Departamentos robots! ¡Suburbios invisibles! ¡Tesorerías esqueléticas!
¡Capitales ciegas! ¡Industrias demoníacas! ¡Naciones espectrales! ¡Invencibles manicomios! ¡Vergas de granito! ¡Bombas monstruosas!
¡Rompieron sus espaldas levantando a Moloch hasta el cielo! ¡Pavimentos, árboles, radios, toneladas! ¡Levantando la ciudad al cielo que existe y está alrededor nuestro!
¡Visiones! ¡Presagios! ¡Alucinaciones! ¡Milagros! ¡Éxtasis! ¡Arrastrados por el río americano!
¡Sueños! ¡Adoraciones! ¡Iluminaciones! ¡Religiones! ¡Todo el cargamento de mierda sensible!
¡Progresos! ¡Sobre el río! ¡Giros y crucifixiones! ¡Arrastrados por la corriente! ¡Epifanías! ¡Desesperaciones! ¡Diez años de gritos animales y suicidios! ¡Mentes! ¡Nuevos amores! ¡Generación demente! ¡Abajo sobre las rocas del tiempo!
¡Auténtica risa santa en el río! ¡Ellos lo vieron todo! ¡Los ojos salvajes! ¡Los santos gritos! ¡Dijeron hasta luego! ¡Saltaron del techo! ¡Hacia la soledad! ¡Despidiéndose! ¡Llevando flores! ¡Hacia el río! ¡Por la calle!
III
¡Carl Solomon! Estoy contigo en Rockland
Donde estás más loco de lo que yo estoy
Estoy contigo en Rockland
Donde te debes sentir muy extraño
Estoy contigo en Rockland
Donde imitas la sombra de mi madre
Estoy contigo en Rockland
Donde has asesinado a tus doce secretarias
Estoy contigo en Rockland
Donde te ríes de este humor invisible
Estoy contigo en Rockland
Donde somos grandes escritores en la misma horrorosa máquina de escribir
Estoy contigo en Rockland
Donde tu condición se ha vuelto seria y es reportada por la radio
Estoy contigo en Rockland
Donde las facultades de la calavera no admiten más los gusanos de los sentidos
Estoy contigo en Rockland
Donde bebes el té de los pechos de las solteras de Utica
Estoy contigo en Rockland
Donde te burlas de los cuerpos de tus enfermeras las arpías del Bronx
Estoy contigo en Rockland
Donde gritas en una camisa de fuerza que estás perdiendo el juego del verdadero
ping pong del abismo
Estoy contigo en Rockland
Donde golpeas el piano catatónico el alma es inocente e inmortal jamás debería
morir sin dios en una casa de locos armada
Estoy contigo en Rockland
Donde cincuenta shocks más no te devolverán nunca tu alma a su cuerpo de su
peregrinaje a una cruz en el vacío
Estoy contigo en Rockland
Donde acusas a tus doctores de locura y planeas la revolución socialista hebrea
contra el Gólgota nacional fascista
Estoy contigo en Rockland
Donde abres los cielos de Long Island y resucitas a tu Jesús humano y viviente de la
tumba sobrehumana
Estoy contigo en Rockland
Donde hay veinticinco mil camaradas locos juntos cantando las estrofas finales de
La Internacional
Estoy contigo en Rockland
Donde abrazamos y besamos a los Estados Unidos bajo nuestras sábanas los
Estados Unidos que tosen toda la noche y no nos dejan dormir
Estoy contigo en Rockland
Donde despertamos electrificados del coma por el rugir de los aeroplanos de
nuestras propias almas sobre el tejado ellos han venido para lanzar bombas
angelicales el hospital se ilumina a sí mismo colapsan muros imaginarios Oh
escuálidas legiones corren afuera Oh estrellado shock de compasión la guerra
eterna está aquí Oh victoria olvida tu ropa interior somos libres
Estoy contigo en Rockland
En mis sueños caminas goteando por un viaje a través del mar sobre las carreteras a
través de América llorando hasta la puerta de mi cabaña en la noche del oeste.



-Allen Ginsberg

15 sept 2013

Babilonia revisitada

La cosa desvaída
sin órganos
arrastrándose a lo largo de las calles
de Europa, será
indultada, con su bata de murciélago emplumado
sin órganos
con úlceras en sus adentros
lisa su cabeza
una vasta cámara de pus
de memorias de coñito
sin órganos
nada para hacer bebitos
ella será la gran hechicera
de la leyenda euroamericana
quien vampirizó la vida
de algún nigger desconocido
cuyo nombre se conocerá
pero cuya sustancia no lo será nunca
ni aún para él
que yace en una pira de piel opiácea.

Esta ramera mató a un amigo mío llamado Bob Thompson
un pintor negro, un gigante; ella, una vez reducida
a una lastimosa imitación de bruja
llena de pozos americanos y un simio en su espalda
manoteando aeroplanos
desde el empire state building.

Pueden esta ramera y sus hermanas, todas ellas,
meterse mis palabras
por todos sus orificios como lejía mezclada
con cocola y jarabe alaga.

Sientan esta mierda, rameras, siéntanla,
búrlense ahora con sus histerectomizadas risas
mientras su carne se quema
y sus ojos despellejan al pantano rojo.


-Amiri Baraka

10 sept 2013

Manifiesto (Hablo por mi diferencia)

No soy Pasolini pidiendo explicaciones
No soy Ginsberg expulsado de Cuba
No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia
Defiendo lo que soy
Y no soy tan raro
Me apesta la injusticia
Y sospecho de esta cueca democrática
Pero no me hable del proletariado
Porque ser pobre y maricón es peor
Hay que ser ácido para soportarlo
Es darle un rodeo a los machitos de la esquina
Es un padre que te odia
Porque al hijo se le dobla la patita
Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro
Envejecidas de limpieza
Acunándote de enfermo
Por malas costumbres
Por mala suerte
Como la dictadura
Peor que la dictadura
Porque la dictadura pasa
Y viene la democracia
Y detrasito el socialismo
¿Y entonces?
¿Qué harán con nosotros compañero?
¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos
con destino a un sidario cubano?
Nos meterán en algún tren de ninguna parte
Como en el barco del general Ibáñez
Donde aprendimos a nadar
Pero ninguno llegó a la costa
Por eso Valparaíso apagó sus luces rojas
Por eso las casas de caramba
Le brindaron una lágrima negra
A los colizas comidos por las jaibas
Ese año que la Comisión de Derechos Humanos
no recuerda
Por eso compañero le pregunto
¿Existe aún el tren siberiano
de la propaganda reaccionaria?
Ese tren que pasa por sus pupilas
Cuando mi voz se pone demasiado dulce
¿Y usted?
¿Qué hará con ese recuerdo de niños
Pajeándonos y otras cosas
En las vacaciones de Cartagena?
¿El futuro será en blanco y negro?
¿El tiempo en noche y día laboral
sin ambigüedades?
¿No habrá un maricón en alguna esquina
desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?
¿Van a dejarnos bordar de pájaros
las banderas de la patria libre?
El fusil se lo dejo a usted
Que tiene la sangre fría
Y no es miedo
El miedo se me fue pasando
De atajar cuchillos
En los sótanos sexuales donde anduve
Y no se sienta agredido
Si le hablo de estas cosas
Y le miro el bulto
No soy hipócrita
¿Acaso las tetas de una mujer
no lo hacen bajar la vista?
¿No cree usted
que solos en la sierra
algo se nos iba a ocurrir?
Aunque después me odie
Por corromper su moral revolucionaria
¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?
Y no hablo de meterlo y sacarlo
Y sacarlo y meterlo solamente
Hablo de ternura compañero
Usted no sabe
Cómo cuesta encontrar el amor
En estas condiciones
Usted no sabe
Qué es cargar con esta lepra
La gente guarda las distancias
La gente comprende y dice:
Es marica pero escribe bien
Es marica pero es buen amigo
Súper-buena-onda
Yo no soy buena onda
Yo acepto al mundo
Sin pedirle esa buena onda
Pero igual se ríen
Tengo cicatrices de risas en la espalda
Usted cree que pienso con el poto
Y que al primer parrillazo de la CNI
Lo iba a soltar todo
No sabe que la hombría
Nunca la aprendí en los cuarteles
Mi hombría me la enseñó la noche
Detrás de un poste
Esa hombría de la que usted se jacta
Se la metieron en el regimiento
Un milico asesino
De esos que aún están en el poder
Mi hombría no la recibí del partido
Porque me rechazaron con risitas
Muchas veces
Mi hombría la aprendí participando
En la dura de esos años
Y se rieron de mi voz amariconada
Gritando: Y va a caer, y va a caer
Y aunque usted grita como hombre
No ha conseguido que se vaya
Mi hombría fue la mordaza
No fue ir al estadio
Y agarrarme a combos por el Colo Colo
El fútbol es otra homosexualidad tapada
Como el box, la política y el vino
Mi hombría fue morderme las burlas
Comer rabia para no matar a todo el mundo
Mi hombría es aceptarme diferente
Ser cobarde es mucho más duro
Yo no pongo la otra mejilla
Pongo el culo compañero
Y ésa es mi venganza
Mi hombría espera paciente
Que los machos se hagan viejos
Porque a esta altura del partido
La izquierda tranza su culo lacio
En el parlamento
Mi hombría fue difícil
Por eso a este tren no me subo
Sin saber dónde va
Yo no voy a cambiar por el marxismo
Que me rechazó tantas veces
No necesito cambiar
Soy más subversivo que usted
No voy a cambiar solamente
Porque los pobres y los ricos
A otro perro con ese hueso
Tampoco porque el capitalismo es injusto
En Nueva York los maricas se besan en la calle
Pero esa parte se la dejo a usted
Que tanto le interesa
Que la revolución no se pudra del todo
A usted le doy este mensaje
Y no es por mí
Yo estoy viejo
Y su utopía es para las generaciones futuras
Hay tantos niños que van a nacer
Con una alíta rota
Y yo quiero que vuelen compañero
Que su revolución
Les dé un pedazo de cielo rojo
Para que puedan volar.



-Pedro Lemebel

8 sept 2013

Niña de las historias melancólicas, niña

Niña de las historias melancólicas, niña,
niña de las novelas, niña de las tonadas
tienes un gesto inmóvil de estampa de provincia
en el agua de otoño de la cara perdida
y en los serios cabellos goteados de dramas.
Estás sobre mi vida de piedra y hierro ardiente
como la eternidad encima de los muertos,
recuerdo que viniste y has existido siempre,
mujer, mi mujer mía, conjunto de mujeres,
toda la especie humana se lamenta en tus huesos.
Llenas la tierra entera, como un viento rodante,
y tus cabellos huelen a tonada oceánica,
naranjo de los pueblos terrosos y joviales,
tienes la soledad llena de soledades,
y tu corazón tiene la forma de una lágrima.
Semejante a un rebaño de nubes, arrastrando
la cola inmensa y turbia de lo desconocido,
tu alma enorme rebasa tus huesos y tus cantos,
y es lo mismo que un viento terrible y milenario
encadenado a una matita de suspiros.
Te pareces a esas cántaras populares,
tan graciosas y tan modestas de costumbres;
tu aristocracia inmóvil huele a yuyos rurales,
muchacha del país, florecida de velámenes,
y la greda morena, triste de aves azules.
Derivas de mineros y de conquistadores,
ancha y violenta gente llevó tu sangre extraña,
y tu abuelo, Domingo de Sánderson, fue un hombre;
yo los miro y los veo cruzando el horizonte
con tu actitud futura encima de la espalda.
Eres la permanencia de las cosas profundas
y la amada geográfica, llenando el Occidente;
tus labios y tus pechos son un panal de angustia,
y tu vientre maduro es un racimo de uvas
colgado del parrón colosal de la muerte.
Ay, amiga, mi amiga, tan amiga mi amiga,
cariñosa lo mismo que el pan del hombre pobre;
naciste tú llorando y sollozó la vida;
yo te comparo a una cadena de fatigas
hecha para amarrar estrellas en desorden.


-Pablo de Rokha

5 sept 2013

Farewell

1 

Desde el fondo de ti, y arrodillado, 
un niño triste, como yo, nos mira. 

Por esa vida que arderá en sus venas 
tendrían que amarrarse nuestras vidas. 

Por esas manos, hijas de tus manos, 
tendrían que matar las manos mías. 

Por sus ojos abiertos en la tierra 
veré en los tuyos lágrimas un día. 

2 

Yo no lo quiero, Amada. 

Para que nada nos amarre 
que no nos una nada. 

Ni la palabra que aromó tu boca, 
ni lo que no dijeron las palabras. 

Ni la fiesta de amor que no tuvimos, 
ni tus sollozos junto a la ventana. 

3 

(Amo el amor de los marineros 
que besan y se van. 
Dejan una promesa. 
No vuelven nunca más. 

En cada puerto una mujer espera: 
los marineros besan y se van. 

Una noche se acuestan con la muerte 
en el lecho del mar). 

4 

Amor el amor que se reparte 
en besos, lecho y pan. 

Amor que puede ser eterno 
y puede ser fugaz. 

Amor que quiere libertarse 
para volver a amar. 

Amor divinizado que se acerca 
Amor divinizado que se va. 

5 

Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos, 
ya no se endulzará junto a ti mi dolor. 

Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada 
y hacia donde camines llevarás mi dolor. 

Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos 
un recodo en la ruta donde el amor pasó. 

Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame, 
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo. 

Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste. 
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy. 

...Desde tu corazón me dice adiós un niño. 
Y yo le digo adiós.
 

-Pablo Neruda

2 sept 2013

Inmerso

Cómo puede ser esto, esta nueva clara idea pero a la vez vieja, idea, de todas las cosas, la polilla de ojos rojos y negros en mitad del claro, allí van todas las cosas que escaparon de las cárceles en las estrellas, donde por allá se puede escupir al cielo desde los meteoritos, desde el negro del infinito hacia la árida sequedad del espacio, cayendo por fulminantes caminos, con la vieja sensación del retorno pero para nunca volver atrás, tocando las piedras de colores al fondo del océano, encontré durmiendo bajo el mar un par de banderas las cuales destruir, un barco hundido, huesos hechos polvo y cañones, un asiento donde sentarme, una rosa de los vientos y una brújula, un asiento donde sentarme y destellos de luz perdidos 

-Joaquín Madariaga

28 ago 2013

Necrofilia

La verdad se posa sobre los muertos
y les devora los ojos antes de la partida.
Sus almas ya carcomidas se esparcen
entre las hojas secas, y la mujer maldita
se sienta a contemplar los juicios del recién fallecido.
La justicia yace con él en el ataúd;

Rasguña el roble, rompe el cráneo buscando el oro
y el veneno de la esperanza enterrada;
La gran noción de la vida
no es más que una danza de ciclos solares
combinados con las angustias nocturnas;

Nada más que un sueño
Un baile sin música
Un teatro sin público.


-Pablo José Luis

26 ago 2013

Antes que llamara y la carne me abriese...

Antes que llamara y la carne me abriese,
que mis líquidas manos golpearan en el vientre,
yo, que era entonces informe como el agua
que formaba el Jordán junto a mi casa
era hermano de la hija de Mnetha
y hermana del gusano que gestaba la vida.

Yo que era sordo ante la primavera y el verano,
que no sabía los nombres de la luna y el sol,
ya sentía el latido bajo la armadura de mi carne,
aunque existía sólo en forma de infusorio,
veía las plomizas estrellas, el martillo lluvioso
que mi padre balanceaba en su cúpula.



Conocía el mensaje del invierno,
los dardos del granizo y la nieve pueril
y el viento era mi hermana pretendiente;
en mí saltaba el viento, el rocío infernal;
y mis venas fluían con los climas de oriente;
antes que me engendraran supe el día y la noche.

Antes que me engendraran ya por cierto sufría;
el potro de tortura de los sueños
enroscaba mi osamenta de lirio
en una cifra viva,
la carne era cortada para cruzar los bordes
de las horcas en cruces sobre el hígado
y las zarzas de los cerebros estrujados.

Mi garganta conocía la sed antes de la estructura
de vena y piel alrededor del pozo
donde palabras y agua se entremezclan
sin pausa alguna, hasta pudrir la sangre,
mi corazón conocía el amor, mi vientre el hambre;
al gusano yo olía entre mis propias heces.

Después el tiempo envió a mi mortal criatura
a derivar o ahogarse en los océanos
habituados a la aventura de la sal
en las mareas que jamás tocan las orillas.
Yo que era rico, me hice más rico aún
sorbiendo poco a poco el vino de los días.

Nacido del espectro y la carne, no era espectro
ni hombre, sino espectro mortal.
Y luego me abatió la pluma de la muerte.
Fui mortal hasta el último suspiro prolongado
que llevó hacia mi padre
el mensaje de su agónico cristo.

Tú que te inclinas en la cruz y el altar
acuérdate de mí y apiádate de Aquel
que mi carne y mi sangre tomó por armadura
y llegó a traicionar el vientre de mi madre.


-Dylan Thomas

21 ago 2013

Cuando yo no era poeta

Cuando yo no era poeta
por broma dije era poeta
aunque no había escrito un solo verso
pero admiraba el sombrero alón del poeta del pueblo.

Una mañana me encontré en la calle con mi vecina.
Me preguntó si yo era poeta.
Ella tenía catorce años.

La primera vez que hablé con ella
llevaba un ramo de ilusiones.
La segunda vez una anémona en el pelo.
La tercera vez un gladiolo entre los labios.
La cuarta vez no llevaba ninguna flor
y le pregunté el significado de eso a las flores de la plaza
que no supieron responderme
ni tampoco mi profesora de botánica.

Ella había traducido para mí poemas de Christian Morgenstern.
A mí no se me ocurrió darle nada a cambio.
La vida era para mí muy dura.
No quería desprenderme ni de una hoja de cuaderno.

Sus ojos disparaban balas de amor calibre 44.
Eso me daba insomnio.
Me encerré mucho tiempo en mi pieza.

Cuando salí la encontré en la plaza y no me saludó.
Yo volví a mi casa y escribí mi primer poema.



-Jorge Teillier

13 ago 2013

La poesía terminó conmigo

Yo no digo que ponga fin a nada
No me hago ilusiones al respecto
Yo quería seguir poetizando
Pero se terminó la inspiración.
La poesía se ha portado bien
Yo me he portado horriblemente mal.

Qué gano con decir
Yo me he portado bien
La poesía se ha portado mal
Cuando saben que yo soy el culpable.
¡Está bien que me pase por imbécil!

La poesía se ha portado bien
Yo me he portado horriblemente mal
La poesía terminó conmigo.


-Nicanor Parra

12 ago 2013

Playa con andróginos

A él se le salía la muchacha y a la muchacha él
por la piel espontánea, y era poderoso
ver cuatro en la figura de estos dos
que se besaban sobre la arena; vicioso
era lo viscoso o al revés; la escena
iba de la playa a las nubes.
¿Qué después
pasó?; ¿quién
entró en quién?, ¿hubo sábana
con la mancha de ella y él
fue la presa?
¿O atados a la deidad
del goce ríen ahí
no más su relincho de vivir, la adolescencia
de su fragancia?

Me besa con lujuria
Tratando de escaparse de la muerte,
Y cuando caigo al sueño se hospeda en mi columna
Vertebral, y me grita pidiéndome socorro,
Me arrebata a los cielos, como un cóndor sin madre
Empollado en la muerte.



-Gonzalo Rojas

11 ago 2013

Diversión



Escucho una voz venida del viento, las laderas de los riscos tienen invisibles ojos, a mi izquierda se encuentra un señor pintado de colores divertidos, su cabello decolorado posee un gran ratón rey, lúcido le habla a la pared sobre cuestiones de mecánica, que jugarreta tan divertida ven mis ojos, que dulces posee mi corazón, unos crujidos, se rompen los suelos de madera, la gente cae de forma inteligente y magistral por la miseria, y ríen mientras caen cuando sus brazos se rompen, hoy es un día de marejadas, las olas sobrepasan los autos, y se dan vueltas los cuellos al chocar con la acera, oh miren, miren mis desconocidos amigos, miré allí a mi amigo pez,  que le alimenté amigo pez, porque te encontrabas saltando fuera del hogar, pero falleciste con mi comida, te di carne de cangrejo carmesí y un poco pasada mezclada con greda, me senté a ver que pasaba cuando la curiosidad exterminó al gato negro que se cruzó, oh camión oportuno que creó una imagen de vísceras que volaban, las tardes poseen unas sorpresas en estas ciudades, que cualquier noticia desearía, el señor fue a recoger los restos y los ocupó como adornos rodeando su cuello, exquisitez de la moda americana en estos días, cuando una pregunta se me asomó, ¿chico qué miras?, por lo que con firmeza mis palabras de juventud le denotaron con claridad, “señor estoy absorto, espero al bus”, uno nunca se aleja de preguntas imprudentes, el gobierno de mi país hoy decretó que dentro de un vidrio secreto todo se transformó, y así mismo los impuestos subirán, entre tantas cosas que pasan el hombre subió a su camión un poco perturbado, perturbado de que el colorido hombre no le hubiese agradecido el chiste del día, hoy, hoy siguió toda la escena rutinaria en una calle gris de lunes por la mañana, cuando todas las bromas se llevaron el aliento de un chico por allá en la calle cuarta con esquina en quinta, un garfio mantiene a un joven colgado de fierros, la pared se volvió polvo luego de que el hombre tanto le hablara, las ganas de hacer algo se secaron tardíamente para desagracia pensaba el colorido hombre, un goce simple de perturbación que los cuervos no se comieran a mi vecino, unas cuantas horas más mi bus, llegará para quitarme de este lugar tan agradable, tan cálido, y de todas las formas que pude conocer este lugar, fue esperando en un pozo tan bajo y no uno más ancho y alto


-Joaquín Madariaga

10 ago 2013

Callos a la manera de Oporto

Un día, en un restaurante, fuera del espacio y del tiempo,
me sirvieron el amor como si fueran callos fríos.
Dije delicadamente al misionero de la cocina
que los prefería calientes,
que los callos (y eran a la manera de Oporto) nunca se comen fríos.

Se impacientaron conmigo.
Nunca se puede tener razón, ni en un restaurante.
No comí, no pedí otra cosa, pagué la cuenta,
y vine a pasear por toda la calle.

¿Quién sabe lo que esto quiere decir?
Yo no lo sé, y pasó conmigo...
(Sé muy bien que en la infancia de todo el mundo hubo un jardín,
particular o público, o del vecino.
Sé muy bien que el hecho de que jugásemos allí era su dueño.
Y que la tristeza es de hoy).

Sé eso muchas veces,
pero, si yo pedí amor,
¿por qué me trajeron callos a la manera de Oporto fríos?
No es plato que pueda comerse frío, pero me lo trajeron frío.
No me quejé, pero estaba frío,
nunca se puede comer frío, pero vino frío.


-Fernando Pessoa