Paginas.

30 nov 2013

Un puntapié en el pecho

Tu mirada condenada me martilló los ojos,
un puntapié en el pecho ,
algunos dolores musculares,
varias nubes de imágenes inexistentes
y un insoportable dolor en el alma.

Sé que el dentro de nuestros abismos
palpita el deseo de un cruce tibio,
que gotee como lagrimas de Dios,
pero te invito a probar de mi carne poeta,
libre como un perro callejero,
eterno como el dolor y el color negro.

Risueña mujer de ojos fijos,
pintoresca, distanciada,
que tu luz nunca apague
mi sombra empobrecida.

-Pablo José Luis

29 nov 2013

Mi padre en las luces rojas

Mi padre en las luces rojas del centro
caminaba como una sombra

de tinta negra, de sombrero, saludando,
en las inmemoriales luces de mis sueños.
Pues desde entonces he soñado con Lowell
y la imagen de mi padre,
sombrero de paja, diario en el bolsillo,
alcohol en el aliento, los zapados lustrados en la peluquería,
es la imagen del Hombre Ignorante
que acude de prisa a su destino que es la Muerte
aunque él lo sabe.
Por eso dicen Salud,
una botella, un vaso, un trago,
Una Copa de Coraje -

Los hombres saben que la bruma no es su amiga -
Salen de los campos & se ponen chaqueta
y se convierten en hombres de negocios & mueren rancios
la misma aborrecible rancia muerte
que si hubieran muerto en el campo
en montañas de estiércol.
Mi recuerdo de mi padre
en el centro de Lowell
caminando como un cartón recortado
en las perdidas luces
es el mismo material vacío
que mi padre en la tumba


-Jack Kerouac

26 nov 2013

Cartas al poeta que duerme en una silla


I
Digo las cosas tales como son 

O lo sabemos todo de antemano
O no sabremos nunca absolutamente nada.

Lo único que nos está permitido
Es aprender a hablar correctamente.

II
Toda la noche sueño con mujeres
Unas se ríen ostensiblemente de mí
Otras me dan el golpe del conejo.
No me dejan en paz.
Están en guerra permanente conmigo.

Me levanto con cara de trueno.

De lo que se deduce que estoy loco
O por lo menos que estoy muerto de susto.

III
Cuesta bastante trabajo creer
En un dios que deja a sus creaturas
Abandonadas a su propia suerte
A merced de las olas de la vejez
Y de las enfermedades
Para no decir nada de la muerte.

IV

Soy de los que saludan las carrozas.

V

Jóvenes
Escriban lo que quieran
En el estilo que les parezca mejor
Ha pasado demasiada sangre bajo los puentes
Para seguir creyendo -creo yo
Que sólo se puede seguir un camino:
En poesía se permite todo.


VI

Enfermedad
................ Decrepitud
............................... . y Muerte
Danzan como doncellas inocentes
Alrededor del lago de los cisnes
Semi desnudas
....................... ebrias
Con sus lascivos labios de coral.


VII

Queda de manifiesto
Que no hay habitantes en la luna

Que las sillas son mesas
Que las mariposas son flores en movimiento perpetuo
Que la verdad es un error colectivo
Que el espíritu muere con el cuerpo

Queda de manifiesto
Que las arrugas no son cicatrices.


VIII

Cada vez que por una u otra razón
He debido bajar
De mi pequeña torre de tablas
He regresado tiritando de frío
De soledad


de miedo
............... de dolor.

IX

Ya desaparecieron los tranvías
Han cortado los árboles
El horizonte se ve lleno de cruces.

Marx ha sido negado siete veces
Y nosotros todavía seguimos aquí.

X

Alimentar abejas con hiel
Inocular el semen por la boca
Arrodillarse en un charco de sangre
Estornudar en la capilla ardiente
Ordeñar una vaca
Y lanzarle su propia leche por la cabeza.

XI

De los nubarrones del desayuno
A los truenos de la hora de almuerzo
Y de ahí a los relámpagos de la comida.

XII

Yo no me pongo triste fácilmente
Para serles sincero
Hasta las calaveras me dan risa.
Los saluda con lágrimas de sangre
El poeta que duerme en una cruz.



XIII

El deber del poeta
Consiste en superar la página en blanco
Dudo que eso sea posible.

XIV

Sólo con la belleza me conformo
La fealdad me produce dolor.

XV

Última vez que repito lo mismo
Los gusanos son dioses
Las mariposas son flores en movimiento perpetuo
Dientes cariados
......................... dientes quebradizos
Yo soy de la época del cine mudo.

Fornicar es un acto literario.

XVI

Aforismos chilenos:
Todas las colorinas tienen pecas
El teléfono sabe lo que dice
Nunca perdió más tiempo la tortuga
Que cuando tomó lecciones del águila.

El automóvil es una silla de ruedas.

Y el viajero que mira para atrás
Corre el serio peligro
De que su sombra no quiera seguirlo.

XVII

Analizar es renunciar a sí mismo
Sólo se puede razonar en círculo
Sólo se ve lo que se quiere ver
Un nacimiento no resuelve nada
Reconozco que se me caen las lágrimas.

Un nacimiento no resuelve nada
Sólo la muerte dice la verdad
La poesía misma no convence.
Se nos enseña que el espacio no existe

Se nos enseña que el tiempo no existe
Pero de todos modos
La vejez es un hecho consumado.

Sea lo que la ciencia determine.

Me da sueño leer mis poesías
Y sin embargo fueron escritas con sangre.


-Nicanor Parra

Travesía

Donde las hojas del cedro dividen el cielo,
oí el mar.
En las lizas de zafiro de las colinas
me prometieron una infancia mejorada.

Ceñuda, sancionando al sol,
dejé mi memoria en una hondonada-
fortuito piojo, que teje el alforjón,
rocas delantales, congregas peras
en fanegas iluminadas por la luna
y despierta callejuelas con una escondida tos.

Peligrosamente ardió el verano
(me había unido a los recreos del viento).
Las sombras de las peñas alargaron mi espalda:
a los gongs de bronce de mis mejillas
La lluvia se secó sin aroma.

"No es largo, no es largo;
Mira donde la enredadera roja y negra
apuntaló valles": pero el viento
murió hablando a través de los tiempos que tú conoces.
Y abrazas, ¡corazón de hollín del hombre!
Así fui volteado de una lado a otro, como tu humo
compila una demasiado bien conocida biografía.

La noche era una lanza en la quebrada
Que medra a través de auténticos robles. ¿Y había yo andado
los doce decimales particulares del viento?
Tocando un abierto laurel, hallé
A un ladrón debajo, con mi robado libro en la mano.

"¿Por qué estás de nuevo ahí –sonriendo a un ataúd de hierro?",
"Para discutir con el laurel" repliqué
justificado en lo efímero, fugaz
bajo la constante maravilla de tus ojos-."

Cerro el libro. Y desde los Ptolomeos
la arena nos sumió en un resplandeciente abismo.
Una serpiente trazó un vértice para el sol
-en no holladas playas sacó su lengua y tamborileó.
¿Qué fuente escuche? ¿Qué helados discursos?
La memoria, confiada a la página, se había muerto

-Hart Crane

24 nov 2013

Retorno

Debería peinarme las ideas,
Vestir mis vicios,
Lavar mi cara demacrada.
Debería, como los niños,
Jugar con el pasar de los atardeceres,
Ignorar el mañana y la resaca de los años.
Me gustaría ser otra cosa,
Empezar desde mi sombra,
De lo que fui cuando no era nada,
Solo un niño durmiendo a la espalda de los arboles
Mecido por las olas en verano,
Arropado en invierno por lo maternal
Y expulsado al mundo en sociedad

Como un cohete risueño. 

-Pablo José Luis

23 nov 2013

El sol y la muerte

Como el ciego que llora contra un sol implacable,
me obstino en ver la luz por mis ojos vacíos,
quemados para siempre.

¿De qué me sirve el rayo
que escribe por mi mano? ¿De qué el fuego,
si he perdido mis ojos?

¿De qué me sirve el mundo?
¿De qué me sirve el cuerpo que me obliga a comer,
y a dormir, y a gozar, si todo se reduce
a palpar los placeres en la sombra,
a morder en los pechos y en los labios
las formas de la muerte?

Me parieron dos vientres distintos, fui arrojado
al mundo por dos madres, y en dos fui concebido,

y fue doble el misterio, pero uno solo el fruto
de aquel monstruoso parto.

Hay dos lenguas adentro de mi boca,
hay dos cabezas dentro de mi cráneo:
dos hombres en mi cuerpo sin cesar se devoran,
dos esqueletos luchan por ser una columna.


No tengo otra palabra que mi boca
para hablar de mí mismo,
mi lengua tartamuda
que nombra la mitad de mis visiones
bajo la lucidez
de mi propia tortura, como el ciego que llora
contra un sol implacable.

-Gonzalo Rojas

17 nov 2013

En lo oscuro

en lo oscuro
de la lluvia, mientras el atardecer
entra en su estuche me siento
a pensar en ti

la ciudad
sagrada que es tu rostro
tus mejillas pequeñas las calles
de las sonrisas

tus ojos
a medias ave
a medias ángel y tus soñolientos

labios donde flotan las flores del beso

y
hay esa dulce y tímida pirueta
tu pelo
y también

tu alma
de canción y danza. una estrella
única raramente amada
se pronuncia, y yo

pienso
en ti


-e. e. cummings

16 nov 2013

El alma del vino

Cantó una noche el alma del vino en las botellas:
«¡Hombre, elevo hacia ti, caro desesperado,
Desde mi vítrea cárcel y mis lacres bermejos,
Un cántico fraterno y colmado de luz!»

Sé cómo es necesario, en la ardiente colina,
Penar y sudar bajo un sol abrasador,
Para engendrar mi vida y para darme el alma;
Mas no seré contigo ingrato o criminal.

Disfruto de un placer inmenso cuando caigo
En la boca del hombre al que agota el trabajo,
y su cálido pecho es dulce sepultura
Que me complace más que mis frescas bodegas.

¿Escuchas resonar los cantos del domingo
y gorjear la esperanza de mi jadeante seno?
De codos en la mesa y con desnudos brazos
Cantarás mis loores y feliz te hallarás;

Encenderé los ojos de tu mujer dichosa;
Devolveré a tu hijo su fuerza y sus colores,
Siendo para ese frágil atleta de la vida,
El aceite que pule del luchador los músculos.

Y he de caer en ti, vegetal ambrosía,
Raro grano que arroja el sembrador eterno,
Porque de nuestro amor nazca la poesía
Que hacia Dios se alzará como una rara flor.

 
-Charles Baudelaire

6 nov 2013

Sensación

Iré, cuando la tarde cante, azul, en verano,
herido por el trigo, a pisar la pradera;
soñador, sentiré su frescor en mis plantas
y dejaré que el viento me bañe la cabeza.

Sin hablar, sin pensar, iré por los senderos:
pero el amor sin límites me crecerá en el alma.
Me iré lejos, dichoso, como con una chica,
por los campos, tan lejos como el gitano vaga.


-Arthur Rimbaud

27 oct 2013

Los dados eternos

Para Manuel González Prada, esta
emoción bravía y selecta, una de las
que, con más entusiasmo, me ha aplau-
dido el gran maestro.

Dios mío, estoy llorando el ser que vivo;
me pesa haber tomádote tu pan;
pero este pobre barro pensativo
no es costra fermentada en tu costado:
¡tú no tienes Marías que se van!

Dios mío, si tú hubieras sido hombre,
hoy supieras ser Dios;
pero tú, que estuviste siempre bien,
no sientes nada de tu creación.
¡Y el hombre sí te sufre: el Dios es él!

Hoy que en mis ojos brujos hay candelas,
como en un condenado,
Dios mío, prenderás todas tus velas,
y jugaremos con el viejo dado.
Tal vez ¡oh jugador! al dar la suerte
del universo todo,
surgirán las ojeras de la Muerte,
como dos ases fúnebres de lodo.

Dios míos, y esta noche sorda, obscura,
ya no podrás jugar, porque la Tierra
es un dado roído y ya redondo
a fuerza de rodar a la aventura,
que no puede parar sino en un hueco,
en el hueco de inmensa sepultura.


-César Vallejo

26 oct 2013

Cadáveres

Bajo las matas
En los pajonales
Sobre los puentes
En los canales
Hay Cadáveres

En la trilla de un tren que nunca se detiene
En la estela de un barco que naufraga
En una olilla, que se desvanece
En los muelles los apeaderos los trampolines los malecones
Hay Cadáveres

En las redes de los pescadores
En el tropiezo de los cangrejales
En la del pelo que se toma
Con un prendedorcito descolgado
Hay Cadáveres

En lo preciso de esta ausencia
En lo que raya esa palabra
En su divina presencia
Comandante, en su raya
Hay Cadáveres

En las mangas acaloradas de la mujer del pasaporte que se arroja
por la ventana del barquillo con un bebito a cuestas
En el barquillero que se obliga a hacer garrapiñada
En el garrapiñiero que se empana
En la pana, en la paja, ahí
Hay Cadáveres

Precisamente ahí, y en esa richa
de la que deshilacha, y
en ese soslayo de la que no conviene que se diga, y
en el desdén de la que no se diga que no piensa, acaso
en la que no se dice que se sepa...
Hay Cadáveres

Empero, en la lingüita de ese zapato que se lía disimuladamente, al
espejuelo, en la
correíta de esa hebilla que se corre, sin querer, en el techo, patas
arriba de ese monedero que se deshincha, como un buhón, y, sin
embargo, en esa c... que, cómo se escribía? c. .. de qué?, mas, Con
Todo
Sobretodo
Hay Cadáveres

En el tepado de la que se despelmaza, febrilmente, en la
menea de la que se lagarta en esa yedra, inerme en el
despanzurrar de la que no se abriga, apenas, sino con un
saquito, y en potiche de saquitos, y figurines anteriores, modas
pasadas como mejas muertas de las que
Hay Cadáveres

Se ven, se los despanza divisantes flotando en el pantano:
en la colilla de los pantalones que se enchastran, símilmente;
en el ribete de la cola del tapado de seda de la novia, que no se casa
porque su novio ha
….........................!
Hay Cadáveres

En ese golpe bajo, en la bajez
de esa mofleta, en el disfraz
ambiguo de ese buitre, la zeta de
esas azaleas, encendidas, en esa obscuridad
Hay Cadáveres

Está lleno: en los frasquitos de leche de chancho con que las
campesinas
agasajan sus fiolos, en los
fiordos de las portuarias y marítimas que se dejan amanecer, como a
escondidas, con la bombacha llena; en la
humedad de esas bolsitas, bolas, que se apisonan al movimiento de
los de
Hay Cadáveres

Parece remanido: en la manea
de esos gauchos, en el pelaje de
esa tropa alzada, en los cañaverales (paja brava), en el botijo
de ese guacho, el olor a matorra de ese juiz
Hay Cadáveres

Ay, en el quejido de esa corista que vendía "estrellas federales"
Uy, en el pateo de esa arpista que cogía pequeños perros invertidos,
Uau, en el peer de esa carrera cuando rumbea la cascada, con
una botella de whisky "Russo" llena de vidrio en los breteles, en ésos,
tan delgados,
Hay Cadáveres

En la finura de la modistilla que atara cintas do un buraco hubiere
En la delicadeza de las manos que la manicura que electriza
las uñas salitrosas, en las mismas
cutículas que ella abre, como en una toilette; en el tocador, tan
...indeciso..., que
clava preciosamente los alfiles, en las caderas de la Reina y
en los cuadernillos de la princesa, que en el sonido de una realeza
que se derrumba, oui
Hay Cadáveres

Yes, en el estuche de alcanfor del precho de esa
¡bonita profesora!
Ecco, en los tizones con que esa ¡bonita profesora! traza el rescoldo de ese incienso;
Da, en la garganta de esa ajorca, o en lo mollejo de ese moretón
atravesado por un aro, enagua, en
Ya
Hay Cadáveres

En eso que empuja
lo que se atraganta,
En eso que traga
lo que emputarra,
En eso que amputa
lo que empala,
En eso que ¡puta!
Hay Cadáveres

Ya no se puede sostener: el mango
de la pala que clava en la tierra su rosario de musgos,
el rosario
de la cruz que empala en el muro la tierra de una clava,
la corriente
que sujeta a los juncos el pichido – tin, tin... – del son-
ajero, en el gargajo que se esputa...
Hay Cadáveres

En la mucosidad que se mamosa, además, en la gárgara; en la también
glacial amígdala; en el florete que no se succiona con fruición
porque guarda una orla de caca; en el escupitajo
que se estampa como sobre en un pijo,
en la saliva por donde penetra un elefante, en esos chistes de
la hormiga,
Hay Cadáveres

En la conchita de las pendejas
En el pitín de un gladiador sureño, sueño
En el florín de un perdulario que se emparrala, en unas
brechas, en el sudario del cliente
que paga un precio desmesuradamente alto por el polvo,
en el polvo
Hay Cadáveres

En el desierto de los consultorios
En la polvareda de los divanes "inconcientes"
En lo incesante de ese trámite, de ese "proceso" en hospitales
donde el muerto circula, en los pasillos
donde las enfermeras hacen SHHH! con una aguja en los ovarios,
en los huecos
de los escaparates de cristal de orquesta donde los cirujanos
se travisten de ''hombre drapeado",
laz zarigueyaz de dezhechoz, donde tatúase, o tajéase (o paladea)
un paladar, en tornos
Hay Cadáveres


En las canastas de mamá que alternativamente se llenan o vacían de
esmeraldas, canutos, en las alforzas de ese
bies que ciñe – algo demás – esos corpiños, en el azul Iunado del cabe-
llo, gloriamar, en el chupazo de esa teta que se exprime, en el
reclinatorio, contra una mandolina, salamí, pleta de tersos caños...
Hay Cadáveres

En esas circunstancias, cuando la madre se
lava los platos, el hijo los pies, el padre el cinto, la
hermanita la mancha de pus, que, bajo el sobaco, que
va “creciente”, o
Hay Cadáveres

Ya no se puede enumerar: en la pequeña “riela” de ceniza
que deja mi caballo al fumar por los campos (campos, hum…),o por
los haras, eh, harás de cuenta de que no
Hay Cadáveres

Cuando el caballo pisa
los embonchados pólderes,
empenachado se hunde
en los forrajes;
cuando la golondrina, tera tera,
vola en circuitos, como un gallo, o cuando la bondiola
como una sierpe “leche de cobra” se
disipa,
los miradores llegan todos a la siguiente
conclusión:
Hay Cadáveres

Cuando los extranjeros, como crápulas, ("se les ha volado la
papisa, y la manotean a dos cuerpos"), cómplices,
arrodíllanse (de) bajo la estatua de una muerta,
y ella es devaluada!
Hay Cadáveres

Cuando el cansancio de una pistola, la flaccidez de un ano,
ya no pueden, el peso de un carajo, el pis de un
''palo borracho", la estirpe real de una azalea que ha florecido
roja, como un seibo, o un servio, cuando un paje
la troncha, calmamente, a dentelladas, cuando la va embutiendo
contra una parecita, y a horcajadas, chorrea, y
Hay Cadáveres

Cuando la entierra levemente, y entusiasmado por el su-
ceso de su pica, más
atornilla esa clava, cuando "mecha"
en el pistilo de esa carroña el peristilo de una carroza
chueca, cuando la va dándola vuelta
para que rase todos.. . los lunares, o
Sitios,
Hay Cadáveres

Verrufas, alforranas (de teflón), macarios muermos: cuando sin...
acribilla, acrisola, ángeles miriados' de peces espadas, mirtas
acneicas, o sólo adolescentes, doloridas del
dedo de un puntapié en las várices, torreja
de ubre, percal crispado, romo clít ...
Hay Cadáveres

En el país donde se yuga el molinero
En el estado donde el carnicero vende sus lomos, al contado,
y donde todas las Ocupaciones tienen nombre….
En las regiones donde una piruja voltèa su zorrito de banlon,
la huelen desde lejos, desde antaño
Hay Cadáveres

En la provincia donde no se dice la verdad
En los locales donde no se cuenta una mentira
–Esto no sale de acá–
En los meaderos de borrachos donde aparece una pústula roja en
la bragueta del que orina-esto no va a parar aquí -, contra los
azulejos, en el vano, de la 14 o de la 15, Corrientes y
Esmeraldas,
Hay Cadáveres

Y se convierte inmediatamente en La Cautiva,
los caciques le hacen un enema,
le abren el c... para sacarle el chico,
el marido se queda con la nena,
pero ella consigue conservar un escapulario con una foto borroneada
de un camarín donde...
Hay Cadáveres

Donde él la traicionó, donde la quiso convencer que ella
era una oveja hecha rabona, donde la perra
lo cagó, donde la puerca
dejó caer por la puntilla de boquilla almibarada unos pelillos
almizclados, lo sedujo,
Hay Cadáveres

Donde ella eyaculó, la bombachita toda blanda, como sobre
un bombachón de muñequera como en
un cáliz borboteante - los retazos
de argolla flotaban en la "Solución Humectante" (método agua por
agua),
ella se lo tenía que contar
Hay Cadáveres

El feto, criándose en un arroyuelo ratonil,
La abuela, afeitándose en un bols de lavandina,
La suegra, jalándose unas pepitas de sarmiento,
La tía, volviéndose loca por unos peines encurvados
Hay Cadáveres

La familia, hurgándolo en los repliegues de las sábanas
La amiga, cosiendo sin parar el desgarrón de una "calada"
El gil, chupándose una yuta por unos papelitos desleídos
Un chongo, cuando intentaba introducirla por el caño de escape de
una Kombi,
Hay Cadáveres

La despeinada, cuyo rodete se ha raído
por culpa de tanto "rayito de sol", tanto "clarito";
La martinera, cuyo corazón prefirió no saberlo;
La desposeída, que se enganchó los dientes al intentar huir de un taxi;
La que deseó, detrás de una mantilla untuosa, desdentarse
para no ver lo que veía:
Hay Cadáveres

La matrona casada, que le hizo el favor a la muchacho pasándole un
buen punto;
la tejedora que no cánsase, que se cansó buscando el punto bien
discreto que no mostrara nada
– y al mismo tiempo diera a entender lo que pasase –;
la dueña de la fábrica, que vio las venas de sus obreras urdirse
táctilmente en los telares-y daba esa textura acompasada...
lila...
La lianera, que procuró enroscarse en los hilambres, las púas
Hay Cadáveres

La que hace años que no ve una pija
La que se la imagina, como aterciopelada, en una cuna (o cuña)
Beba, que se escapó con su marido, ya impotente, a una quinta
donde los
vigilaban, con un naso, o con un martillito, en las rodillas, le
tomaron los pezones, con una tenacilla (Beba era tan bonita como una
profesora…)
Hay Cadáveres

Era ver contra toda evidencia
Era callar contra todo silencio
Era manifestarse contra todo acto
Contra toda lambida era chupar
Hay Cadáveres

Era: "No le digas que lo viste conmigo porque capaz que se dan
cuenta"
O: "No le vayas a contar que lo vimos porque a ver si se lo toma a
pecho"
Acaso: "No te conviene que lo sepa porque te amputan una teta"
Aún: "Hoy asaltaron a una vaca"
"Cuando lo veas hacé de cuenta que no te diste cuenta de nada
...y listo"
Hay Cadáveres

Como una muletilla se le enchufaba en el pezcuello
Como una frase hecha le atornillaba los corsets, las fajas
Como un titilar olvidadizo, eran como resplandores de mangrullo, como
una corbata se avizora, pinche de plata, así
Hay Cadáveres

En el campo
En el campo
En la casa
En la caza
Ahí
Hay Cadáveres

En el decaer de esta escritura
En el borroneo de esas inscripciones
En el difuminar de estas leyendas
En las conversaciones de lesbianas que se muestran la marca de la liga,
En ese puño elástico,
Hay Cadáveres

Decir "en" no es una maravilla?
Una pretensión de centramiento?
Un centramiento de lo céntrico, cuyo forward
muere al amanecer, y descompuesto de
El Túnel
Hay Cadáveres

Un área donde principales fosas?
Un loro donde aristas enjauladas?
Un pabellón de lolas pajareras?
Una pepa, trincada, en el cubismo
de superficie frívola...?

Hay Cadáveres

Yo no te lo quería comentar, Fernando, pero esa vez que me mandaste
a la oficina, a hacer los trámites, cuando yo
curzaba la calle, una viejita se cayó, por una biela, y los
carruajes que pasaban, con esos crepés tan anticuados (ya preciso,
te dije, de otro pantalón blanco), vos creés que se iban a
dedetener, Fernando? Imaginá…
Hay Cadáveres

Estamos hartas de esta reiteración, y llenas
de esta reiteración estamos.
Las damiselas italianas
pierden la tapita del Luis XV en La Boca!
Las ''modelos" –del partido polaco–
no encuentran los botones (el escote cerraba por atrás) en La Matanza!
Cholas baratas y envidiosas – cuya catinga no compite – en Quilmes!
Monas muy guapas en los corsos de Avellaneda!
Barracas!
Hay Cadáveres

Ay, no le digas nada a doña Marta, ella le cuenta al nieto que es
colimba!
Y si se entera Misia Amalia, que tiene un novio federal!
Y la que paya, si callase!
La que bordona, arpona!
Ni a la vitrolera, que es botona!
Ni al lustrabotas, cachafaz!
Ni a la que hace el género "volante"!
NI
Hay Cadáveres

Féretros alegóricos!
Sótanos metafóricos!
Pocillos metonímicos!
Ex-plícito !
Hay Cadáveres

Ejercicios
Campañas
Consorcios
Condominios
Contractus
Hay Cadáveres

Yermos o Luengos
Pozzis o Westerleys
Rouges o Sombras
Tablas o Pliegues
Hay Cadáveres

– Todo esto no viene así nomás
– Por qué no?
– No me digas que los vas a contar
– No te parece?
– Cuándo te recibiste?
– Militaba?
– Hay Cadáveres?

Saliste Sola
Con el Fresquito de la Noche
Cuando te Sorprendieron los Relámpagos
No Llevaste un Saquito
Y
Hay Cadáveres



Se entiende?
Estaba claro?
No era un poco demás para la época?
Las uñas azuladas?
Hay Cadáveres

Yo soy aquél que ayer nomás...
Ella es la que…
Veíase el arpa...
En alfombrada sala...
Villegas o
Hay Cadáveres

..............................................
..............................................
..............................................
..............................................

No hay nadie?, pregunta la mujer del Paraguay.
Respuesta: No hay cadáveres.

-Néstor Perlongher

Recuerdo de mi padre

Cada viejo que veo
Me recuerda a mi padre
Cuando se había enamorado de la muerte
Aquella vez en que se recolectaron las gavillas.
Aquel hombre que vi en la calle Gardner
Tambalearse en el bordillo fue uno de ellos,
Me miró fijamente con ojos entornados,
Yo podía haber sido su hijo.
Y recuerdo ahora al músico
que tropezaba sobre su violín
En Bayswater, Londres,
Él también me puso ante el enigma.
Cada viejo que veo
Cuando el tiempo toma color de Octubre
Parece que me dice:
‘Yo una vez fui tu padre.’


-Patrick Kavanagh

20 oct 2013

Templo

El poeta nace muerto
Dentro de una colosal masa de humo.
Llueven perros y ranas,

Y desde el cielo se dejan trazar melancólicos
Crepúsculos.
Ahora cae, poeta
Donde las luces se apagan
Y las fiestas perecen con un beso seco.
Déjame llevarte donde las calles
Se hunden en las alcantarillas,
Entiende que los vicios son el fin
Para escribir,
Poeta, déjate caer.
El cielo ya está lleno de falsos santos.
La tierra es un pedazo de madera quemada
En las brasas del esqueleto lácteo.



-Pablo José Luis

19 oct 2013

Cuando el hombre penetra a la mujer

Cuando el hombre
penetra a la mujer,
como oleaje que rompe en la orilla,
una y otra vez,
y la mujer abre la boca de placer
y sus dientes relucen
como el abecedario,
aparece Logos ordeñando una estrella,
y el hombre
dentro de la mujer
hace un nudo
para que nunca
vuelvan a separarse
y la mujer
trepa a una flor
y se traga el tallo
y aparece Logos
a liberar sus ríos.
Este hombre,
esta mujer
con su hambre duplicada,
trataron de atravesar
la cortina de Dios
y por un instante lo lograron,
aunque Dios
en Su perversidad
desata el nudo.


-Anne Sexton

17 oct 2013

Extraña tipografía

Yo escribí: «en la oscura caverna de nuestro nacimiento».
El impresor puso«taberna», lo que parecía mejor:
Pero en eso reside el motivo de nuestra risa,
Dado que en el página siguiente «muerte» aparece como «suerte».
También puede ser que la palabra de Dios sea «distracción»
Y en nuestra extraña tipografía aparezca «destrucción»,
Lo que es cruel.


-Malcolm Lowry

12 oct 2013

La pieza oscura


La mixtura del aire en la pieza oscura, como si el cielorraso hubiera amenazado una vaga llovizna sangrienta.
De ese licor inhalamos, la nariz sucia, símbolo de inocencia y de precocidad juntos para reanudar nuestra lucha en secreto, por no sabíamos no ignorábamos que causa;
juegos de manos dos veces villanos, pero igualmente dulces
que una primera pérdida de sangre vengada a dientes y uñas o, para una muchacha dulces como una primera efusión de su sangre.

Y así empezó a girar la vieja rueda -símbolo de la vida- la rueda que se atasca como si no volara,
entre una y otra generación, en un abrir de ojos brillntes y un cerrar de ojos opacos
con un imperceptible sonido musgoso.
Centrándose en su eje, a imitación de los niños que rodábamos de dos en dos, con las orejas rojas -símbolos del pudor que saborea su ofensa- rabiosamente tiernos,
la rueda dió unas vueltas en falso como en una edad anterior a
la invención de la rueda en el sentido de las manecillas del reloj y en su contrasentido.
Por un momento reinó la confusión en el tiempo. Yo mordí,
largamente el cuello de mi prima Isabel,
en un abrir y cerrar del ojo que todo lo ve, como en una edad anterior al pecado
pues simulábamos luchar en la creencia de que esto hacíamos;
creencia rayana en la fe como el juego en la verdad
y los hechos se aventuraban apenas a desmentirnos
con la orejas rojas.

Dejamos de girar por el suelo, mi primo Angel vencedor de Paulina,
mi hermana; yo de Isabel, envueltas ambas
ninfas en un capullo de frazadas que las hacía estornudar -olor
a naftalina en la pelusa del fruto-.
Esas eran nuestras armas victoriosas y las suyas vencidas
confundiéndose unas con otras amodo de nidos como celdas,
de celdas como abrazos, de brazos como grillos en los pies
y en las manos.
Dejamos de girar con una rara sensación de vergüenza, sin conseguir
formularnos otro reproche
que el de haber postulado a un éxito tan fácil.
La rueda daba ya unas vueltas perfectas, como en la época de su
aparición en el mito, como en su edad de madera recién carpintereada
como un ruido de canto de gorriones medievales;
el tiempo volaba en la buena dirección. Se lo podía oir avanzar hacia nosotros
mucho más rápido que el reloj del comedor cuyo tic-tac se enardecía
por romper tanto silencio.
El tiempo volaba como para arrollarnos con un ruido de aguas
espumosas más rápidas en la próximidad de la rueda del molino,
con alas de gorriones -símbolos del salvaje orden libre- con
todo él por único objeto desbordante
y la vida -símbolo de la rueda- se adelanta a pasar
tempestuosamente haciendo girar la rueda a velocidad acelerada,
como en una molienda de tiempo tempestuosa.
Yo solté a mi cautiva y caí de rodillas, como si hubiera envejecido
de golpe, presa de dulce y empalagoso pánico
como si hubera conocido, mas allás del amor en la flor de su edad,
la crueldad del corazón en el fruto del amor, la corrupción
del fruto y luego... el corazón sangriento, afiebrado y seco.

¿Que será de los niños que fuimos? Alguien se precipitó a encender
la luz, más rápido que el pensamiento de las personas mayores.
Se nos buscaba ya en el interior de la casa, en las inmediaciones del
molino: la pieza oscura como el claro de un bosque.
pero siempre hubo tiempo para ganárselo a los sempiternos
cazadores de niños. Cuando ellos entraron al comedor, allí
estábamos los ángeles sentados a la mesa
ojeando nuestras revistas ilustradas -los hombres a un extremo, las
mujeres al otro-
en un orden perfecto, anterior a la sangre.

En el contrasentido de las manecillas del reloj se desatascó la rueda
antes de girar y ni siquiera nosostros pudimos encontrarnos
a la vuelta del vértigo, cuando entramos en el tiempo
como en aguas mansas, serenamente veloces;
en ellas nos dispersamos para siempre, al igual que los restos de un
mismo naufragio.
Pero una parte de mí no ha girado al compás de la rueda, a favor de la corriente.
Nada es bastante real para un fantasma. Soy en parte ese niño que
cae de rodillas
dulcemente abrumado de imposibles presagios
y no he cumplido aún toda mi edad
ni llegaré a cumplirla como él
de una sólo vez y para siempre.

-Enrique Lihn

7 oct 2013

Que este sea el verso

Te joden tu mamá con tu papá.
Tal vez ellos no quieran, pero lo hacen.
Te llenan con defectos que tenían
y agregan otros, sólo para ti.

Pero en su turno a ellos los jodieron
giles de abrigo con sombrero antiguo,
que a medio tiempo fueron tontos graves,
la otra mitad, del cuello se agarraban.

Transmite el hombre la desgracia al hombre
Se profundiza cual fondo marino.
Escapa lo más rápido posible
y que no se te ocurra tener hijos.


-Philip Larkin

5 oct 2013

Voces


 Voces ideales y amorosamente queridas
de aquellos que han muerto, o de aquellos
que hemos perdido como si hubiesen muerto..

A veces ellas nos hablan en nuestros sueños;
a veces la mente las oye en el pensamiento.. 

Y por un momento con su eco otros ecos
retornan desde la primera poesía de nuestras vidas–
como música que extingue la noche lejana.


-Constantino Cavafis

 

1 oct 2013

Un jinete nocturno en el paisaje

Siento correr por las venas del campo
un jinete nocturno enmascarado.
La noche. Galopan en caballos robados
los cuatreros arreando los vacunos.

Surgen los trenes. Las reses se levantan
allá en los grandes galpones de madera.

Es la noche, de nuevo. Mi abuelo se despierta,
rehecha su condición antigua
y contempla, como ayer, al trigo.
Debe andar mi abuelo por los campos recién arados
hablando con los pinos, espantando gorriones.
Mi abuelo tiene una voz profunda, aprendida del tiempo.
El campo está solo, tembloroso. Y él lo mira.

El vino es un joven bonachón y alegre.
Sucede que quiere iluminar la noche
y baja a las aldeas, envuelto en una manta.

La mañana tiene olor a pan recién amasado.
La ropa recién lavada dice “adiós” en los patios.
Un fantasma penetra en la leñera.
Más allá de las nubes viene el granizo,
bandolero blanco, asaltante de huertos.

Y es la noche.
Va a penetrar al pueblo
un jinete nocturno enmascarado.


-Jorge Teillier

29 sept 2013

A ti, joven maldito

Joven maldito: sé que por tus venas corre el cruento elixir de la venganza. En tu rostro distingo, cuan epidermis maliciosa, la mueca de odio que presagia tu inminente accionar.
¡Cuántos años aguardando el momento de gritarle a todos tu verdad!
A esos viejos ulcerados, que en ocasiones utilizan el rótulo de parientes; a esos cobardes de tu misma edad, extravagantes y rebeldes, pero con un pútrido libro universitario debajo de sus brazos; a esas adolescentes tan provocativas, que por haber realizado alguna fellatio ya creen haber alcanzado el sitial de la transgresión.

Sí, todos ellos serán tus corderos en el día de la matanza; ninguno deberá recibir misericordia... deja que el rencor escolte tus intenciones. Muchos, basándose en la ética moral, dirán que eres un pobre joven que demuestra sus sentimientos agrediendo, ya que algo le impide hacerlo de otra manera. Contéstales que si lo haces de esa forma es porque otra cosa no te enseñaron los sabios preceptores de tu crecimiento; que el silencio ante determinadas preguntas tuyas, o la indiferencia que te demostraron en actos que ellos consideraban de la edad, fueron los culpables de que ahora tú actúes así.

No sientas contrición, no sientas...
Sé que buscaste redimirte en el seno de Cupido, que con mansedumbre pontifical aguardaste que sus flechas te embriagaran... ¿y qué lograste, iluso?
Sólo más decepción, persuadirte de lo vano del amor; descubrir que tras la dorada seducción del comienzo se escondía un epílogo de infidelidad y superficialidad.

Si no pudiste hallar afecto entre los que se hacen llamar familiares, si tanta soledad te moldeó a ser como eres, tan frío y escéptico, ¿cómo has tenido la impía intención de adentrarte en los sinuosos terrenos de la felicidad y la dicha?
¿Qué inicua idea te llevó a eso? Es tiempo que sepas, que para las personas como tú, no hay retorno posible. El amor contiene su aliento cuando te acercas con timidez a él.
¡No quiere impregnarte con sus castos sentimientos, no desea vigorizarte con su fragancia!
La vida te dio la espalda, ella excretó sobre tu persona. ¿Qué alternativa te queda?

Existe una:
Haz que las mejillas de los demás sean las entumecidas, que el trigo y la cizaña se entremezclen en sus vidas, y que pierdan la esperanza de recuperar al hijo pródigo.
¿Sabes? conozco un Reino que te aguarda con avidez, una morada que no todos pueden ocupar... se llama Arte, pero se la conoce como Libertad.
Allí estará tu lugar, verás que hay muchos que ganaron esa beatitud. Gente que nunca fue comprendida, que se sintió maltratada, humillada, ignorada, al igual que tú...

Sí, el Arte será tu refugio, el Paraíso que abrirá sus compuertas para recibirte.
Sólo debes buscar la maldad que aflora en tu interior, y el resto te será dado por añadidura.
Excederse: el camino más propicio para combatir la estupidez; método sagaz para escabullirse de la fúnebre realidad que florece a nuestro alrededor.
Cuando el hastío te vence, y las actitudes de tus semejantes te enferman, pues comprendes la vacuidad que hay en su interior y los vestigios de sus sueños frustrados, debes evadirte. ¿Para qué permanecer entre ellos y preocuparte por las emanaciones que infectan tu inteligencia?

No los batalles, no derroches energías en seres tan vulgares; reserva tu potencial indómito para la concreción de toda clase de placeres; pues cuanto más ocultos y perversos sean éstos, más vigor necesitarás.
Yo dejo que mi entorno se marchite bajo el implacable sol de la mediocridad, pero confieso que en ocasiones ayudo a su extinción. ¿En qué forma?, no espero que me provoquen, los desafío y los hiero, y me regocijo al hacerlo. La indiferencia sólo mata al hombre inteligente, en éstos especimenes no da resultado; debes desangrarlos, infligirles tu odio y verlos llorar a tus pies. Es bueno que sepan cuanto los aborreces.

Tal vez te critiquen por tu desmesurada y despótica actitud, pero hay que tener presente que todo hombre criticado es sumamente atractivo, exquisito y envidiable. Los otros, los que llevan una vida rutinaria e insulsa, son más recordados luego de su muerte que mientras vivieron, lo que prueba su aburrida existencia.
Hacer algo para que todos hablen de ese algo, si no ¿para qué hacerlo?

Y si tu imperiosa necesidad es que al unísono comenten tus travesuras, necesariamente hay que llegar al exceso.
Bajo su velo, el semblante más luminoso es el del sexo. Buscar el límite y traspasarlo, embriagarse con el manantial de pecado que espera a los valientes en el horizonte de lo extremo.
El secreto de la sabiduría es conocer lo que otros temen, sumirse en lo más profundo de las sensaciones y hacer arte allí; abusar de tu carne y tu mente, dejando crecer luego inmaculada flores. El exceso endiosa.

Si nos remontamos al Génesis de las Sagradas Escrituras, encontraremos el comienzo de toda tentación; campo frugal en donde se divisan las maravillosas raíces de la prohibido.
Yaveh Dios no quería que sus primogénitas creaciones conociesen, temía que sus ojos se abrieran, ya que si lo hacían, emularían a su Hacedor.

Sin pecado no puede haber placer. De él emerge el verdadero disfrute, tan mancillado por las estúpidas religiones.
Porque ellas son las encargadas de hostigarnos con su palabrerío redentor, con sus fábulas filantrópicas que sólo nos pueden consolar por un corto tiempo, ya que la realidad inmediata, basándose en toda la historia, nos demuestra que el mundo es, fue y será un campo de batalla, una morada de chacales...
El único aporte que hizo la religión, en especial la cristiana, fue cohibir a las masas, idiotizarlas.
El objetivo de la Santa Madre Iglesia no es otro que el de infligir culpas a tu vida, transformándote en un autómata litúrgico, eucaristía disuelta en la lengua de la ignorancia.

Bienvenido al Infierno...


-Nicolás  Ficks